Maggie Alarcón

La Definición…

In Cuba, Cuba/US, Cuban Americans, Cuban Embargo, Culture, Politics, US on May 16, 2012 at 1:59 pm

Margarita Alarcón Perea

Senel Paz escribió el cuento corto El Lobo, El Bosque Y el Hombre Nuevo también conocido como Fresa y Chocolate como parte de un proyecto más largo, una novela con el título preliminar La Catedral del Helado. El cuento corto le mereció el premio Juan Rulfo y luego los directores de cine Tomas Gutiérrez Alea (Titón) y Juan Carlos Tabío llevaron la obra al celuloide   convirtiéndola en la primera obra cinematográfica post revolución nominada a los premios Oscar en los EEUU en la categoría de película extranjera. 

El titulo para aquellos que nunca han estado en la Habana puede que resulte algo raro salvo que conozcan a alguien que les haya contado que en la capital de Cuba hay un edificio en el mismo centro de la ciudad inspirado en la catedral de Oscar Niemeyer en Brasilia, rodeado de vegetación tropical y con el único propósito de servir helado. Sabores como fresa, chocolate, vainilla y mantecado y muchos más. Senel no escribió un cuento sobre la obesidad ni los peligros dentales para los niños en edad de crecimiento, escribió sobre la intolerancia.  

Recuerdo bien los años en la Universidad de la Habana leyendo una copia presillada de la obra original El Lobo, El Bosque Y el Hombre Nuevo que me pasara una amiga luego de advertirme: “prepárate que esto ha armado un revolú en la Facultad de Derecho que ni te cuento!”. Me lo lei en una sentada y recuerdo que llore. Al fin alguien hablando de un tema que tanto daño le había hecho a tantos. El cuento aparentemente gira en torno a la homofobia pero eso es solo una arista, de lo que nos habla es de intolerancia a todos los niveles. 

Cuba desde 1959 ha transitado por numerosos estadios de intolerancia. Existen motivos más que suficientes pero no voy a detenerme en estos ahora. Comenzando con la primera oleada de emigración, seguido por el puñal trapero que fuera la Operación Peter Pan, luego vino el infame Quinquenio Gris, donde intelectuales y libre pensadores fueron llevados al banquillo de los acusados simplemente porque alguien decidió interpretar a su manera la frase “Con la Revolución todo, contra la Revolución nada”. Luego de eso vino la década de los años 70 donde aquellos que habían abandonado el país volvieron en son de paz para hallar que su patria abandonada los aceptaba mientras que la adoptiva no era igual de complaciente. A la par de esto nació la desconfianza dentro de la isla hacia los que se fueron y los que aceptaban como suyos a los familiares y amigos distanciados. Es una batalla que dura hasta nuestros dias. Es una batalla sin fin debido a que las partes son la misma cosa, son cubanos, y los cubanos por naturaleza son igual de jaraneros como lo son de testarudos.

Hace unos días apareció un artículo en el diario The New York Times, que es tan triste como ridículamente simpático, nos acerca a este tema. Ozzie Guillen, actual director del equipo de los Marlins de Miami, ha sido sancionado debido a que durante una entrevista para la revista Time dijo algo positivo acerca de Fidel Castro. Eso es algo que simplemente no se puede hacer en Miami aun si uno es jugador profesional de pelota y Venezolano. Dicho sea de paso, no la tengo cogida con Miami, estoy casi completamente segura que de haber sido el director de los Yankees de Nueva York o de los Cubs de Chicago le hubiera pasado lo mismo, el tema es que tratándose de Cuba en Miami siempre el escándalo es mayor.

Recientemente conocí a personas que bajo circunstancias habituales nunca hubiera tenido razón de tratar, pero las circunstancias nos juntaron. Somos tan distintos como el aceite y el agua, sin embargo debido a que de manera espontanea decidimos dejar la intolerancia a un lado, nos encontramos hallando soluciones bi-politicas, bi-partidistas, bi- cubanas, para resolver la realidad en la que llevamos tanto tiempo viviendo, una realidad que de una u otra forma nos ha definido. Básicamente, si naciste en la isla antes o después de 1959 y nunca has abandonado el país ni has tenido la intención de hacerlo, eres por definición un comunista y bueno o malo dependiendo del grado de tolerancia. La otra cara de esa misma moneda es  que si naciste antes o después de 1959 y vives en los EEUU, quedas automáticamente y por definición ubicado en el extremo contrario, en ambos casos una definición sustentada en la intolerancia y el odio, y le pido al lector que me perdone, pero sustentada en la estupidez.  

Los cubanos, los que gozan de sentido común, a cualquier lado del estrecho de la Florida son iguales a cualquier otro isleño, no se nos define fácilmente. De manera espontanea pasamos de marea baja a pleamar, nos movemos al ritmo de las fases de la luna, no se nos puede circunscribir a ninguna definición preconcebida políticamente conveniente.

Lo único que hay de “definitorio” en nuestra realidad es que continuamos arrinconados en el extremo de la intolerancia. Al “hombre nuevo” de Senel Paz aun le queda mucho camino por andar.

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