Maggie Alarcón

Vivir y dejar vivir en paz

In Alan Gross, CAFE, Cuba, Cuba/US, Cuban 5, Cuban Americans, Politics, US on July 20, 2012 at 2:57 pm

Esta imagen se titula “Un Cambio”, un cambio hacia un equilibrio que traeria paz…

Por Alina M. López Marín

Publicado originalmente en inglés en CAFE.

Cuando mis padres llegaron a los Estados Unidos en el año sesenta, ellos se dieron cuenta que no regresarían a Cuba en el futuro. Estaban muy desilusionados con su salida forzosa de Cuba y también con los exiliados. Supieron desde el principio que no regresarían en lo que les quedaba de vida. No guardaron resentimiento pues no perdimos propiedad o riqueza. Mi mamá estuvo muy dolida porque no pudo regresar a ver a mi abuelo antes de morir de cáncer o regresar a la isla que la vio nacer. Mi abuela materna vino para los Estados Unidos en 1966 después que mi abuelo murió. Cuando llegó, mi abuela vivió con nosotros, mis padres y mi hermano por un año en Baltimore y después se mudó para Miami.

Mientras asistí a la Universidad de Maryland en el condado de Baltimore, me uní a un grupo fundado por estudiantes, grupo adjunto al partido demócrata. Este grupo llevó a cabo la campaña y ganó la elección de Parren Mitchell, el primer congresista afro americano del estado de Maryland. Mitchell decía libremente que su primera victoria fue gracias a los jóvenes blancos de Catonsville. El ganó por un margen de solo 35 votos. Un grupo de estudiantes y profesores de la universidad hicieron historia. Dos de este grupo ganaron elecciones posteriores y fueron representantes de la legislatura en Maryland.

Después de mi graduación yo fui reclutada a que me presentara ante el gobierno federal en Los Ángeles, California, para optar por una carrera como investigadora. Como parte del servicio civil yo estaba sujeta al Hatch Act. Una ley que prohibía el ejercicio de la libre expresión sobre candidatos políticos. Esta ley ha sido enmendada y es mucho mas liberal en estos momentos. En 1972 me convertí  en alguien que no podía decir que partido o candidato apoyaba aunque si podía votar. De manera que me acostumbre a ser neutral hasta 1983 cuando fui a trabajar con el gobierno del estado de California.

Mi inocencia sobre la política llegó un punto culminante durante los tres años que trabaje con el estado. Aprendí demasiado sobre cuán malvada podía ser la política y aprendí  más en tres años que en todos los años anteriores de mi vida.

Mi mamá murió en 1985. Yo no estuve con ella cuando murió de cáncer y su muerte me afectó mucho. Caí en una depresión la cual me imposibilitó trabajar por tres años entre 1986 y 1989. En julio 1989 regresé a trabajar para el estado como una diputada comisionada de trabajo hasta que me retiré del estado en el año 1999. Regresé a trabajar con el gobierno federal y me fui de California por dos años mientras vivía cerca de Fort Lauderdale, en el estado de la Florida. Regresé a California en 2002 y me retiré en 2010.

Mis padres, en realidad mi mamá, me enseñaron a no hablar sobre política en Miami y durante todo ese tiempo no discutía de política con mis familiares en Miami.

Cuando supe que mi abuela materna tenía cáncer del pulmón, yo fui a visitarla durante una semana en 1974, al principio de su enfermedad. Lo que más recuerdo de nuestras conversaciones fue algo sorprendente para mi, que ella había sentido mucho haberse ido de Cuba, que si pudiese hacerlo de nuevo ella se hubiese quedado. Esta declaración, la cual mantuve privada hasta que ella murió, me dejó meditando.

En 2008 yo me fui de vacaciones a Belice a mi regreso al aeropuerto de Miami volamos sobre Cuba. Volamos sobre Guanahacabibes en Pinar del Río. La tierra me tiró como un imán mientras que volaba sobre mi isla que lucia tan aislada.  Cuando regresé a mi casa comencé a leer todo lo que encontré sobre la vida y la política en la isla.

Averigüe sobre el caso de los 5 Cubanos y sobre Alberto Coll. Los cinco cubanos son 5 hombres que eran agentes del gobierno Cubano y que habían infiltrado los Hermanos del Rescate antes de la destrucción causada por José Basulto. El propósito del grupo era el monitorear las actividades de los exiliados y prevenir actos terroristas contra la isla. También averigüé que se habían llevado a cabo actos terroristas contra de la isla tanto como el incidente en La Habana del Remolcador 13. También averigüé sobre el ataque en parte provocado por José Basulto que resultó en la muerte de 4 pilotos mientras que Basulto resultó ileso. Sobre la ley Helms Burton, sobre la política de Clinton y sobre diferentes versiones del caso de Elian González, etc., etc.

Me dio tanta vergüenza no haberle prestado atención al desastre creado por unos pocos. Me dio vergüenza que Alberto Coll fuera tan perseguido y destruido porque solo cambio su posición sobre la eficiencia del embargo y su propósito. Me dio vergüenza que cinco hombres que de verdad tienen el bienestar de los ciudadanos en Cuba en mente hayan arriesgado su vida para protegerlos y nosotros lo que hicimos fue destruir  a los mensajeros en lugar de combatir el terrorismo. Todo esto se llevó a cabo mientras personas que son mercenarias en ambos lados hicieron todo lo posible por destruir a Cubanos solo porque no simpatizaban con su causa. Me di cuenta de la política siniestra que ha dominado los últimos 53 años y el fracaso tan grande que esta política nos ha traído, tanto como a los 11000000 Cubanos en la isla.

Mi conocimiento se fomento con la correspondencia con Gerardo Hernández, el jefe de los Avispas, del grupo de los Cinco Cubanos. Gerardo tiene una sentencia medieval de dos vidas y 15 años. Una sentencia creada por el odio y la inquina en lugar de la justicia,  por un crimen en el cual el no participó.

Nuestra correspondencia me hizo darme cuenta que los Cubanos no nos conocen y que poco yo sabia de la vida en la isla que dejé a los doce años de edad.  Gerardo pensaba que mi mamá había sido una terrorista. !Imagínese tal cosa!. Nuestra amistad y la fe creada por nuestro contacto me dejó claro que tenemos que comunicarnos como personas normales en lugar de continuar con el odio y la inquina por el cual se nos destaca debido a los congresistas de la Florida y  New Jersey.  Ellos no nos representan y solo crean una mala reputación para la comunidad Cubano Americana. Dejemos la generación del odio hacia Fidel y Raúl Castro con la generación de nuestros padres. No tenemos que estar de acuerdo para comunicarnos. Solo tenemos que respetar la soberanía de nuestras naciones y el derecho de pensar por uno mismo para enfrentar el futuro.

Viajemos, aprendemos los unos de los otros y lo más importante, vivíamos y dejemos vivir en paz.

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