Maggie Alarcón

Lo que no cuentan

In CAFE, CENESEX, Politics, Press on April 25, 2013 at 11:04 am

La misoginia (del griego μισογυνία; ‘odio a la mujer’)

Del grupo Tod@s Contra la Violencia nos ha llegado este testimonio que resulta oportuno divulgar en momentos donde la prensa en Miami, se hace eco de hechos que pueden ser inexactos, sobre todo si no se tienen todos los datos. Angel Santiesteban, si bien es un escritor con cierto grado de reconocimiento nacional e internacional, no está detenido por sus posturas políticas ni por las cosas que escribe. Está detenido por un motivo que va más allá de la creación artística y la filosofía. 

Hablan los medios sobre injusticias cometidas contra el reo en prisión, de ser cierto, por supuesto que es condenable, pero aun están por comprobar. Lo cierto es que su alegato no tiene nada que ver con la calaña de la persona de la que se habla. Este señor merece mucho más que la condena minima que le han impuesto.

Lo peor en el caso de Santiesteban es que insiste en encubrir una personalidad diabólica y sádica tras un velo de “pobre mártir incomprendido y reprimido.”  Si bien es cierto que lo peor de sus actos no ha sido el motivo por el cual se encuentra en la cárcel hoy, no es menos cierto que ha cometido un sin fin de actos antisociales, y que cada uno es penado por la ley.

Este señor se encuentra en la cárcel por  haber cometido delitos, varios, y ninguno tiene que ver con una agenda politica. Es triste que no lo esté por haber cometido otros. La violencia contra una mujer, la  madre de un hijo, la suya propia, una hija o cualquiera es un hecho condenable.

En su caso, los actos más violentos, no se limitan a allanamiento de morada, incendio provocado, ni a robo ni a tráfico ilícito de bienes mal habidos.

No.

Lamentablemente la violación, los atropellos verbales y físicos y la coersión, al parecer prescriben dentro de la ley.

Que agradezca Santiestaban que solo le ha tocado cumplir cuatro años de privación de libertad. Debería aprovechar  el tiempo que tendrá para meditar sobres sus actos y buscar ayuda, porque un hombre que se comporta como lo ha hecho él, y que hoy intenta escudarse tras el traje del creador incomprendido y atosigado, solo sirve para poner en evidencia lo misógino y cobarde que verdaderamente es. 

A continuación  la declaración de una testigo de la historia, la verdadera, la que no quieren contar.

Yo, la testigo

Decido exponer a la luz, mi versión de los traumáticos eventos de los cuales fue víctima mi amiga y compañera de estudios, Kenia, ex esposa de Angel Santiesteban. Me asiste mi condición de “refugiante” de ella y de su hijo durante medio año, y de testigo de los intentos que, en el pasado y hoy, se llevan a cabo para disminuir la culpabilidad del agresor. Para salvaguardar la privacidad de la víctima, no considero oportuno mostrar imágenes de su rostro. Por gratitud, celebro la solidaridad y apoyo que recibimos de muchos y de muchas, y sin ánimo de entablar polémicas (que a ningún sitio útil conllevarán), pero siendo necesaria mi declaración para quienes aún no cuentan con suficientes evidencias, a continuación expondré la secuencia de los hechos de los cuales soy testigo. Con toda intención, no estableceré valoraciones sobre la postura ideológica de Santiesteban, que él tanto se esforzó en mostrar, y que muchos enarbolan hoy, con el objetivo de distorsionar la real magnitud de su violencia, único motivo por el que ha sido condenado en la actualidad.

 28 de julio del 2009: A las 7.00 de la noche, recibo una llamada de mi amiga desde el hospital Fajardo, quien me pide ayuda, ya que se encontraba golpeada y sin ningún apoyo. Me expresó textualmente: “Ayúdame, porque Santiesteban me cayó a golpes”. Acudí al Cuerpo de Guardia de dicho Hospital, y la encontré agazapada tras una silla, golpeada en el rostro, sobre todo en ambos oídos. Constaté marcas rojas en sus muñecas y en sus tobillos. El médico de guardia, nos orienta que se requiere de un oficial de la policía para llevar a cabo el examen médico. Nos dirigimos ambas a la Estación de Policía de Zapata y C, de donde regresamos al Hospital Fajardo, acompañadas por un miembro de la PNR.

Ya con el certificado de lesiones, volvemos a la misma Estación de Policía, donde al cabo de varias horas, los oficiales escuchan por primera vez la versión de los hechos por boca de la agredida. Ella refirió haber sido amarrada, amordazada, golpeada y violada por Santiesteban, a lo cual le señalan que por la agresión sexual, al violador podrían imponerle una sanción que oscilaba entre 20 y 25 años de privación de libertad. Ante esta información, mi amiga expresó “no quiero que mi hijo pase tanto tiempo sin ver a su padre”, por lo cual decide no denunciar la agresión sexual. Señalo que no fue conducida (como debe ser) a Medicina Legal, por lo que no se practicó examen ginecológico. La acusación del resto de los daños se realiza en horas de la madrugada del 29 de julio.

 Resulta muy significativo que mientras nosotras esperábamos para hacer la denuncia en la Estación de Zapata y C, se apareció de pronto Iris Cano, amiga de Santiesteban. Me dijo a mí personalmente que él la había llamado expresándole “Se me fue la mano con Kenia, ve a ver cómo está ella”. Iris nos acompañó cuando salimos de la Estación, y juntas las tres, con un oficial de la Policía, nos dirigimos al apartamento alquilado por mi amiga. Me pregunto ¿si Santiesteban fuera inocente para qué enviaría a su amiga esa noche?

 Un mes más tarde, el 30 de agosto del 2009, encontrándose mi amiga en la residencia de su madre en las afueras de La Habana, a las 6.00 am se aparecen en mi casa el dueño del apartamento que mi amiga alquilaba, y su vecino Alexis Quintana, quienes me comunican textualmente: “le prendieron candela al apartamento”. ¿QUIÉN? Pregunté yo, a lo cual me responde Alexis Quintana: “el padre del hijo de Kenia”. ¿Y CÓMO LO SABES? Pregunté yo. Su respuesta fue: “porque en la tarde de ayer Santiesteban me pidió que fuera al apartamento a ver si ella estaba, y me dijo LE VOY A DAR CANDELA A LAS COSAS DE ESA PUTA”. Asimismo, Alexis Quintana me contó que había ido por su propia voluntad a la Estación de Policía de 21 y C, para advertir lo que podía suceder ante la amenaza de Angel Santiesteban. El oficial Noriega de dicha Estación, fue el responsable de recibir la advertencia, aunque más tarde reconoció en mi presencia, que no le había dado la importancia a la declaración del citado Alexis, que luego se supo que merecía.

 La ex esposa y el hijo de Santiesteban encuentran refugio en mi casa durante 6 meses, al quedarse ambos sin vivienda, y con la necesidad de mantener al niño en la escuela. El apartamento que alquilaban, y que resultó dañado por las llamas, mostraba intenso olor a gasolina. Señalo con énfasis este dato porque casi un año después de dicho incendio, en julio del año 2010, el mismo testigo ya mencionado : Alexis Quintana, acudió a mi casa y nos comunicó a mí y mi familia lo siguiente:

 Que Angel Santiesteban se había presentado en su casa el día 23 de julio, con el objetivo de sobornarlo y amenazarlo para que alterara su declaración original. Nos contó que fue obligado a leer un documento mientras era filmado, donde se decía que: Kenia mantenía relaciones amorosas con un policía; que ella le había ofrecido a cambio de su testimonio una salida ilegal del país; así como que el mal estado de las instalaciones eléctricas del edificio, era la causa del incendio ocurrido un año antes.

 Enfatizo que este hecho de manipulación brutal, y de material fílmico obtenido bajo coacción (que circula en estos momentos en varias páginas de Internet), fue denunciado oportunamente en la Unidad de Policía de Zapata y C.

Para mayor objetividad, ofrezco el No de la denuncia: 05050; la fecha: 25 de julio del 2010, y el nombre del oficial que la recepcionó: Subteniente de Carpeta Lázaro Yenier Paz Turro.

Como es evidente, existen sobrados elementos que demuestran la culpabilidad de Santiesteban, cuyo enjuiciamiento fue dolorosamente retardado, y ahora irresponsablemente cuestionado. Lejos de abogar por su liberación, cabe preguntarse por qué se dilató su detención, por qué no se recolectaron más evidencias, por qué se mantuvo durante tres años sin apoyo suficiente por parte de las instituciones pertinentes (que se supone protejan los derechos de la mujer), a esta víctima y a su hijo, que aún permanecen sin techo propio y estable.

Leticia Pérez.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: