Maggie Alarcón

Archive for the ‘Cuba’ Category

Un niño llamado Fidel

In Cuba, histo on February 2, 2018 at 4:30 pm

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Margarita Alarcón Perea

Fidel Angel Castro Díaz-Balart era exactamente la sorpresa que uno se esperaría. Muy como su padre, su voz era suave y gentil y su sonrisa genuina y penosa, porque a diferencia de lo que muchos quieren pensar, los Castro distan mucho de ser bombásticas presencias sobrehumanas, son, en el sentido más puro, un toque de distinción y clase.

Hoy me he pasado la mejor parte del día recordando la primera vez que lo conocí. Fue hace muchos años cuando nuestro amigo común, Hermenegildo Altozano García-Figueras, nos presentara durante un almuerzo. Ya él y Fidelito, llevaban meses de una amistad que ha durado hasta… bueno, hasta siempre.

Recuerdo en una ocasión hace unos años que me lo tropecé y me comentó, “!por tu padre ni te pregunto, almorzamos casi todos los días juntos!”

Rompía con los estereotipos a diario. Con fluidez en inglés, ruso y español, capaz de hablar de ciencia, el medio ambiente, filosofía, citar a los clásicos, disfrutar de las artes, también se valía en la política y el ingenio. Recuerdo en una ocasión, como demostró esto, en presencia de alguien que no sabía bien como hacer referencia al entonces congresista por la Florida, el Rep Lincoln Díaz-Balart, Fidelito, simplemente dijo con un poco de cara de exasperación, “si, lo sé, no importa, dilo, mi primo…”.

Una de las últimas veces que coincidimos fue durante la fiesta por el cumpleaños de la Reina Isabel en la Habana. Yo estaba ahí con el agregado defensa del Reino Unido para la región, y cuando este, el Col Patrick Brown lo identifico a lo lejos me pidió que se lo presentara. Nos acercamos y así hice. Intercambiaron amabilidades y recuerdo que Fidelito hizo un chiste sobre mi inglés y habilidades como traductora. El Col Brown se quedó muy impresionado y quiero pensar que agradeció el golpe de realidad durante el cual había conocido a alguien tan terrenal que rayaba en lo surreal. Pero así era el. Así son las mentes brillantes, simplemente surreales. Bellamente surreales.

Su muerte, tan inoportuna, pero que debe respetarse. No hablamos de un hombre que jugaba al poder, no era un hombre que se beneficiara de mucho más que su propia habilidad de luchar por el mejoramiento humano a través de las ciencias.

Y si, cuando se le acercaban a que hablara sobre su padre, era parco en sus comentarios, pero después de todo, era su propia persona, o como bien dijera el mismo “yo soy yo y mis circunstancias.”

¡Pero como amaba a su padre! Solo había que oírlo hablar de él, o haberle visto la cara aquel diciembre de 2016.

Siempre le estaré agradecida a mi amigo abogado español por eso, me dio la oportunidad de conocer y poder compartir de a ratos con una de las personas más encantadoras que he conocido. Por qué el primogénito de Fidel Castro, está muy lejos de lo que aquellos con frialdad de corazón y alma podrían imaginarse. Era, muy como su padre, tímido, de hablar pausado, muy culto, digno, gentil, inteligente y con un excelente sentido del humor.

Descansa en paz con las grandes mentes que nos han dotado de hermosura y bondad al mundo, querido buen hombre, enorgulleciste a tus padres, a tu familia y a Cuba toda.

 

A boy named Fidel

In Cuba, Fidel Castro Ruz, Health, life, Politics on February 2, 2018 at 3:24 pm

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Margarita Alarcón Perea

 

Fidel Angel Castro Díaz-Balart was exactly the surprise one would expect. Much like his father, his voice was soft and gentle and his smile genuine and shy, because unlike most would prefer to think, the Castro´s are far from over powering bombastic larger than life presences, they are, in every sense, a true touch of class.

Today I have spent the better part of my day remembering the day we first met. Many years ago, in Havana, thanks to my dear friend Hermenegildo Altozano Garcia-Figueras, who introduced the two of us over lunch. He and Fidelito had met months before and developed a friendship that has lasted till … well, forever.

I remember on one occasion a few years ago laughing when after bumping into him he commented, “I won’t ask you about your father; we have lunch together almost daily!”

He would break molds and stereotypes. Fluent in English, Russian and Spanish, capable of speaking about science, the environment, philosophy, quote the classics and enjoy the arts, he was also proficient in politics and spunk. On one occasion proving this when in his presence someone didn’t know how to relate to the Cuban American Congressman then Rep Lincoln Diaz Balart,  Fidelito said with a slightly exasperated look on his face, “yes, I know, its OK,  go ahead, say it, my cousin…”

One of the last times we coincided anywhere was during the QBP here in Havana. I was there with the then defense attaché of the United Kingdom to the region and when he, Col Patrick Brown recognized Fidelito from afar, he asked if I would introduce him. We walked over to him and I made the introduction, they exchanged a few pleasantries and Fidelito made a joke regarding my English and translation abilities.  Col Brown was quite pleased and I think also appreciated the reality that he had met someone who was so completely down to earth it was almost surreal. But that was him. Brilliant minds are like that, just surreal. Beautifully surreal.

His death is ever so untimely, but, definitely to be respected. This is not a man who played the power game, this was not a man who benefited from much other than his own ability to strive for the betterment of mankind through science.

Yes, when approached to speak of his father he would be sparse in his comments, but after all, he was his own person, or as he once said “I am myself and my circumstances”.

But how he loved his father so! You really just need to hear him speak of him, or have seen his face in December in 2016.

I will always be grateful to my Spanish lawyer friend for that, he gave me the chance to meet and have the opportunity to share small talk and a joke or two with one of the loveliest people I have ever been able to share moments with. Because Fidel Castro´s first born, “Fidelito” the diminutive in Spanish for a boy named “Fidel”, was far from anything anyone with a cold heart could possibly imagine. He was, much like his father and namesake, shy, soft spoken, very cultured, dignified, gentle, intelligent to no end and had quite a sense of humor.

Rest in peace with the great minds that have graced this earth, dear sweet gentle man, you made Cuba, your parents and your family proud.

40 años después

In Cuba, Politics on October 6, 2016 at 9:00 am

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Margarita Alarcón Perea

“La muerte de cualquier ser humano me disminuye, porque soy parte de la humanidad; por tanto, no me preguntes porquien doblan las campanas; doblan por ti.”

John Donne

 

Hace seis años escribí sobre una atrocidad ocurrida en nuestro hemisferio el 6 de octubre del año 1976.

El vuelo 455 de Cubana de Aviación explotó en pleno vuelo y cayó hacia el suelo marino llevándose consigo las vidas de los 73 pasajeros a bordo. La tripulación entera, 11 estudiantes guyaneses, 5 coreanos, y  57  cubanos de los cuales 24 conformaban el equipo juvenil de esgrima de Cuba de regreso de los juegos centro americanos de ese año.

Al escribir en aquel entonces,  lo hacía contando la historia y pensando en las victimas, todas, y en cómo era posible que los responsables de un hecho tan espantoso vivieran libres. En lo que no pensaba hace seis años, era que el crimen tenía que haber tenido testigos. Dos de ellas se me acercaron luego de leer lo que escribí.

Este 6 de octubre se cumple el 40 Aniversario del primer acto terrorista contra una nave civil en pleno vuelo en nuestro hemisferio. No debemos olvidar.

El vuelo originó en Georgetown, Guyana. Luego de una breve escala en Barbados, partió hacia Kingston desde el aeropuerto de Seawell en Bridgetown. A 18,000 pies de altura y a solo 9 minutos del despegue,  estalló la primera de las dos bombas C4 abordo la nave.

Una joven madre y su hija fueron testigos de todo.

Y estas son sus historias:

Remembranza de 40 años

“Solo tenía 25 años en octubre de 1976. Mi hija Eileen, casi 6, y su padre y yo nos subimos a bordo del CUNARD Princess en La Guaira, Venezuela, para irnos de crucero durante 7 días. Nuestro 2ndo  puerto de escala fue Barbados, con las aguas turquesa cristalinas más bellas que jamás había visto. Solo teníamos un día para disfrutar de la isla y por eso paramos a un chofer local, Rudy, quien alegaba conocer el lugar perfecto. Nos llevó a una playa privada, que según el quedaba frente “a la casa de vacaciones de Sting”. Era un lugar que nos dejó sin aliento y una balsa de madera nos convocaba a unas 50 yardas de la orilla a acercarnos. ¡Era un día glorioso! Nos soleamos y retozamos hasta que nos llamó la atención un destello plateado y miramos hacia el cielo donde vimos un avión cuyas alas comenzaron a girarse de manera extraña perpendicular hacia el horizonte hasta que estaban verticales una con la otra y descendían hacia el mar en vez de escalar hacia el cielo. Bajaba y bajaba iba resbalando ante nuestro horror. No dejaba de pensar, en cualquier momento el avión se va a enderezar. Eileen dijo, “! Mami, ese avión se va a estrellar!” En total incredulidad, observamos el avión caer hacia el mar. Todavía recuerdo el estremecimiento   que sentí en ese momento,  solo luego fue que supimos que habíamos sido testigos oculares de un acto terrorista. Es un recuerdo que me hostiga hasta hoy. “

Linda Balzán

Un recuerdo terrible

“Cuando pienso en mi niñez, siento una abundancia de felicidad; tantos recuerdos que caen como cascada sobre mí y me hacen sentir valerosa, cuidada y amada. Los olores a comida, el sonido de batir leche dulce en un pozuelo pequeño de metal, sobre el fogón, el sonido de batir merengue, como aprendí a contar los pasos y balancearme correctamente, los primos, la risa, juegos, películas, y todas las cosas que llevo grabada en la memoria y acercan la nostalgia. Entonces, el recuerdo terrible.

Mis padres y otra pareja, y yo, estábamos sobre una plataforma de madera en el océano en Barbados. Era un dia normal de vacaciones. Yo tenía casi 6 años. Creo que no hubiera guardado más de par de recuerdos de esas vacaciones en el Caribe. Tal vez el vestuario de plumas de alguna corista, el vestido amarillo de mi madre durante la cena, y quizás hubiera recordado el isleño mostrándonos un pez globo mientras mi madre tomaba una fotografía. Sobre la balsa estaba aburrida. Los adultos conversaban, probablemente bebiendo, y yo solo miraba hacia arriba, buscando algo interesante que mirar. Vi un avión. Comencé a mirarlo fijamente y recuerdo saber, algo me lo decía, que no lo perdiera de vista. El avión giraba lentamente, nada iba mal, sin embargo sabía que algo malo iba a suceder. Me voltee hacia el amigo de mi padre y le dije, “Mira, ese avión se va a estrellar.” Lo empujé y se lo repetí, “Mira, ese avión se va a estrellar.” Él lo estaba mirando y me dijo con calma, “No, solo está girando.” Recuerdo haberme sentido mal que nadie me creyera. No le quité los ojos de encima al avión, y comenzó a seguirle un rastro de humo desde la cola, todo el mundo estaba en silencio. Ya tenía suficiente edad para preguntarme si algo andaba mal… ¿Acaso andaba algo mal?

El avión explotó. El avión se estrelló contra el mar, tan cerca cayó que sentí el calor en mi cara. Tengo recuerdos vividos de las llamas naranjas, el humo negro apropiándose de todo el entorno. No tengo recuerdo de haber salido de la playa, no recuerdo a nadie hablando. En mi cabeza, estaba en estado de shock y era capaz de procesar el significado de lo que acababa de pasar. Definitivamente que no pensé en las personas perdiendo sus vidas,  y los sueños que se esfumaron con el humo. Eso vino décadas después.

No creo que pensé en el accidente hasta pasados unos 20 años. Hoy día mis pensamientos se dirigen a esos estudiantes, esos individuos fieramente amados, y las personas que tuvieron que bregar con el dolor de no poder despedirse, de no verse de nuevo nunca más. He llorado muchas, muchas veces, tratando de hallarle el sentido a tanto odio. No entiendo ni entenderé nunca.  Ahora ya sé que no son solo las personas sino también los gobiernos los que pueden ser monstruosos.

No nombraré a los asesinos. No valen la pena.

Hoy, espero que haya nacido algo valido de cada bifurcación en el camino de las vidas de aquellas personas que sufrieron la pérdida de familia y futuro a la vez. Hay tanta tristeza cuando pienso en la madre o padre ausente, o el hermano, hermana, esposa o esposo, compañero del aula, primo, amigo viejo o nuevo. Sueño despierta con la sensación de vacío del camino que debieron seguir los buenos recuerdos que nunca llegaron a suceder. No puedo racionalizar una perdida tal, pero sí creo en la bondad. Rezo que cada persona que llora y a la que le  falte un trozo haya hallado otro que poner en su lugar. Una ira que se ha callado y se ha vuelto activismo en unos, amor y mayor comprensión de la vida, o un indomable afán que no pueda ser quebrantado, bien o mal. Espero que alguien haya encontrado valor y que otro haya encontrado disciplina y virtud. Espero que se hayan forjado nuevas amistades y haya nacidos niños nuevos.

No perdí a nadie ese día, pero estaba ahí, y por tanto soy testigo para todas las familias.

Estaba ahí, y ellos están conmigo.”

Eileen Boruch-Balzan

Apuntes de un veterano Fidelista

In Asamblea Nacional/National Assembly, Cuba, Fidel Castro Ruz, Historia on August 5, 2016 at 2:49 pm

 

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Ricardo Alarcón de Quesada y Fidel Castro Ruz, Programa Universidad Popular, circa 1960- foto Liborio Noval.

Ricardo Alarcón de Quesada

El 10 de marzo de 1952, de un portazo, se cerró un capítulo de la historia de Cuba. Fulgencio Batista –quien dos décadas atrás implantó una férrea dictadura y liquidó al Gobierno Revolucionario de apenas cien días surgido en 1933 a la caída de Gerardo Machado- con un puñado de sus antiguos colaboradores se hizo otra vez del poder. El nuevo golpe de estado se llevó a cabo sin mayores tropiezos. Concluyó así la breve experiencia cubana con la “democracia representativa” la cual duró sólo los dos períodos del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), que había gobernado poco más de siete años.

El “autenticismo” se presentaba como heredero de la Revolución del 33 en la que sus principales dirigentes habían tenido una participación destacada pero no avanzó más allá del nacional-reformismo, creó algunas instituciones necesarias y dio muestras de una política exterior independiente en algunos temas importantes en la ONU y la OEA. Pero su obra de gobierno estuvo lastrada por la corrupción que invadió casi todas las ramas de la administración y su adhesión al macartismo que propició la división del movimiento sindical y popular y al asesinato de algunos de sus principales líderes.

La deshonestidad imperante provocó la escisión del autenticismo y el surgimiento del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) que levantó como principal bandera la consigna de “Vergüenza contra Dinero”. Entre sus fundadores estuvo un abogado recién graduado llamado Fidel Castro Ruz.

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Fidel Castro, Juana Vera, Victor Rabinowitz y el autor en la Habana

Las elecciones generales, previstas para junio de 1952, enfrentaban, según todas las encuestas, a dos candidaturas: la “ortodoxa” encabezada por un respetable profesor universitario y la gubernamental liderada por un “auténtico” cuya honestidad no era cuestionada. Un tercer candidato, Batista, respaldado por grupos reaccionarios, aparecía en un lejano último lugar y nadie le concedía la más mínima posibilidad de vencer en las urnas. Lo sabía en Cuba todo el mundo incluido Batista quien por eso impidió que el pueblo pudiera decidir.

El Golpe de Estado y sus secuelas inmediatas hirieron profundamente a la sociedad cubana. Batista recibió el apoyo inmediato de los grandes propietarios así como el de las fuerzas políticas conservadoras y la corrupta burocracia sindical. Los partidos políticos, tanto los agrupados alrededor del gobierno derrocado como sus oponentes, quedaron atrapados en la inacción y la incoherencia. El autenticismo y la ortodoxia se dividieron en tendencias contradictorias y de ellos surgieron nuevos partidos, algunos dispuestos a colaborar o transigir con el nuevo régimen. Ellos y todos los demás partidos se enzarzaron en polémicas interminables incapaces de articular un camino frente a la tiranía.

La resistencia encontró refugio en las Universidades. De ellas surgieron las primeras manifestaciones y actos de protesta. Entre los estudiantes crecía la conciencia de la necesidad de actuar y de hacerlo de otro modo empleando métodos diferentes a los de los políticos que habían fracasado estrepitosamente. Se hablaba entonces de la lucha armada pero nadie sabía cómo hacerla ni poseía los recursos para emprenderla. Hubo algunos intentos aislados mientras circulaban rumores acerca de planes dirigidos o vinculados al Presidente depuesto el 10 de marzo.

Para quienes aun cursábamos la enseñanza secundaria el asalto a los cuarteles militares de Santiago de Cuba (el Moncada) y Bayamo (Carlos Manuel de Céspedes), el 26 de julio de 1953, fue una sorpresa absoluta. Nada sabíamos de un acontecimiento que, sin embargo, marcaría para siempre nuestras vidas.

En las noticias brotó el nombre de alguien antes desconocido para nosotros: Fidel Castro.

Se ahondó la crisis política. La tiranía se volvió aun más agresiva. Ilegalizó al partido de los comunistas (PSP, Partido Socialista Popular) y clausuró sus publicaciones y aumentó la represión contra el movimiento estudiantil. Las acusaciones de Batista contra los comunistas buscaban las simpatías de Washington pero nada tenían que ver con la realidad. El PSP no sólo fue ajeno a aquellos sucesos sino que condenó la acción de los jóvenes revolucionarios como lo hicieron, casi sin excepción, los demás opositores a Batista.

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Compartiendo con los Independentistas Boricuas, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Oscar Collazo, la Habana 1979.

Nuevamente correspondió al estudiantado reemplazar a los partidos incapaces de cumplir su función. La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) se solidarizó con los asaltantes del Moncada y convocó a una campaña por su liberación que pronto adquirió una dimensión nacional y obligó a la dictadura a amnistiarlos en 1955.

Ese mismo año Fidel fundó el Movimiento 26 de Julio que, junto a los sobrevivientes de la acción inicial contó, sobre todo, con jóvenes que en los barrios y en los centros de estudio se identificaron con aquel gesto heroico frente a las diatribas y las críticas de tirios y troyanos. Sus filas se nutrían con muchachos, no pocos adolescentes, que insurgían en medio de la frustración, la inercia y la división, inspirados por una hazaña que había estremecido a la tiranía pero también a sus oponentes. Antonio López (Ñico) quien había dirigido el ataque al cuartel de Bayamo se encargó de organizar las Brigadas Juveniles del M-26-7 hasta que marchó a México para regresar con Fidel y morir combatiendo en la Sierra Maestra. Lo reemplazó en La Habana Gerardo Abreu (Fontán) un negro de origen muy humilde que no había concluido la enseñanza primaria pero supo adquirir por sí mismo una amplia formación cultural y una sensibilidad poética que causaba asombro entre los universitarios que tuvimos el privilegio de luchar bajo su jefatura. Tanto Ñico como Fontán, ambos procedentes de la Juventud Ortodoxa, conocían el marxismo, compartían los ideales socialistas y eran profundamente antimperialistas. Se empeñaron en crear una organización que incorporase masivamente a la nueva generación y lo lograron. A sus seguidores se les identificaba con una palabra: “fidelistas”.

La presencia de las Brigadas se hizo sentir rápidamente enviando su mensaje directamente al pueblo. Mientras la prensa y los políticos criticaban a Fidel y al Moncada, por todas partes, en cada rincón de la capital, en muros y paredes, empleando recursos muy modestos, sus miembros pintaron una consigna breve pero que todos entendían -M-26-7- o un nombre que otros querían silenciar: Fidel.

Frente al ambiente hostil que hacía imposible la lucha política abierta, Fidel se marchó a México con el fin de organizar el regreso para llevar a cabo la batalla que pondría fin a la tiranía. Lo proclamó abiertamente asumiendo un compromiso histórico –“en el 56 seremos libres o mártires”- y afrontando nuevamente a los cultores de la inacción y el desánimo. Y también sus burlas: un periódico gubernamental encabezaba su portada cada día con la cifra que marcaba los días transcurridos de 1956 sin que se hubiera cumplido la desafiante promesa.epa00601693-cuban-president-fidel-castro-r-and-cubas-national-assembly-fh10p0

Avanzaba noviembre y se intensificaba la propaganda contra los moncadistas. Las manifestaciones organizadas por la FEU y el recién creado Directorio Revolucionario alcanzaron su clímax y provocaron el cierre de la Universidad. El último día del mes, como acción de apoyo al desembarco, el M-26-7 llevó a cabo la insurrección en Santiago de Cuba. Dos días después arribaron a las costas orientales Fidel y sus compañeros en el yate Granma en lo que el Che describió como un “naufragio”. Dispersos y perseguidos por el Ejército un pequeño grupo logró finalmente reencontrarse en la Sierra Maestra. Una buena parte de los expedicionarios murieron combatiendo o fueron asesinados.

Entre ellos, según dieron cuenta las Agencias noticiosas norteamericanas, su principal líder. La muerte de Fidel fue reportada en primera plana por todos los medios informativos. La angustia y la incertidumbre se mantuvo hasta que, pasado un tiempo que parecía interminable, poco a poco, por los canales clandestinos, se fue conociendo la verdad.

Los últimos dos años de la dictadura fueron de crímenes y atropellos generalizados en las zonas urbanas mientras el foco guerrillero inicial crecía hasta transformarse en el Ejército Rebelde.

El “fidelismo” alcanzó masividad. En la noche del 8 no noviembre de 1957 se produjeron en La Habana cien explosiones simultáneamente cada una en un barrio diferente y distante del otro.  Eran petardos, artefactos más bien artesanales, que sólo produjeron ruido.  No hubo heridos y nadie fue detenido por la policía que se desplazaba frenética de un lado a otro.  Fue una demostración sonora de que el 26 estaba en todas partes y de la eficaz organización de sus brigadas juveniles.

El asesinato de Fontán, el 7 de febrero de 1958, desató una huelga general estudiantil, que se extendió hasta mayo, paralizó todos los centros de enseñanza, incluidos las universidades y academias privadas y provocó las renuncias de dos ministros batistianos de Educación.

Nunca antes se había producido en Cuba movimiento semejante, de tal amplitud y por tanto tiempo.  Durante tres meses fracasaron todos los intentos, violentos o “pacíficos”, para ponerle fin.  El paro estudiantil continuó incluso varias semanas después que el movimiento sufriese en La Habana su más dolorosa y sangrienta derrota.

Pero el fracaso del intento de huelga general obrera, el 9 de abril, fue un golpe muy severo que diezmó a la militancia urbana, desbarató casi por completo el aparato clandestino y permitió a la dictadura movilizar miles de soldados para lanzar contra la Sierra Maestra lo que imaginaba sería su ataque final. Otra vez todo dependía de Fidel y su liderazgo.

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Elian y Juan Miguel Gonzalez, celebracion por el 50 Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada

La ofensiva batistiana fracasó completamente.  El Ejército Rebelde, consolidado en Oriente, envió dos columnas, dirigidas por el Che y Camilo Cienfuegos, que atravesaron la mitad de la isla y vencieron en numerosos combates en su región central.  Los rebeldes estaban próximos a liberar las ciudades de Santiago de Cuba y Santa Clara.  El último día de diciembre el dictador preparó su fuga y en estrecha coordinación con el Embajador norteamericano, dejó instalada en La Habana una Junta Militar que hubiera sido la continuidad de su régimen.  Para frustrar la maniobra, Fidel convocó a la huelga general.

El primer día del nuevo año, desde muy temprano el pueblo se hizo dueño de las calles en la capital.  Las brigadas juveniles, desprovistas casi completamente de armas, ocuparon todas las estaciones de la policía sin encontrar resistencia de una tropa desmoralizada y nerviosa.  Hubo que enfrentar, sin embargo, en otras partes de la ciudad, los disparos de grupos paramilitares del batistato.  La huelga continuó hasta el derrumbe total de la tiranía.  El 8 de enero Fidel entró triunfante en una ciudad que era ya, finalmente, “fidelista”.

La Revolución triunfante debería encarar obstáculos más poderosos y riesgos aun mayores durante más de medio siglo.  La agresión política, diplomática y propagandística, los ataques armados, la subversión y los sabotajes y el bloqueo económico que aun continúa y es el genocidio más prolongado de la historia.  Y también el derrumbe de la U.R.S.S. y la desaparición de aliados y socios comerciales y el aislamiento total de la Isla.  Ha sido un camino largo y tormentoso que el pueblo recorrió guiado por Fidel.

Cumple ahora noventa años el hombre que debió enfrentar más de seiscientos planes de atentados contra su vida y cuya muerte ha sido anunciada en incontables ocasiones por la propaganda imperialista.  Quizá algún día sus enemigos deberán admitir que nunca lo podrán matar.  Porque Fidel y su pueblo son uno y lo mismo.  Y ese pueblo, en gran medida gracias a él, es invencible. fidel-asamblea-05

 

Puerto Rico: la hora de la verdad

In Cuba, Elecciones, History, Politics, Puerto Rico, US on July 22, 2016 at 12:23 pm

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Por Ricardo Alarcón de Quesada

A mediados del pasado siglo la diplomacia estadounidense se anotó uno de sus mayores triunfos. Hizo creer al mundo que Puerto Rico había dejado de ser una colonia para transformarse en un ente extraño al que nombraron “Estado Libre Asociado (ELA)”. Se dijo entonces que la isla después de alcanzar plenamente su autonomía decidió suscribir con su antigua metrópolis un pacto libremente convenido entre iguales.

En su momento el engendro fue presentado como punto de referencia, como modelo a seguir por otros. El territorio fue invadido por capitales norteños que se beneficiaron de privilegios y exenciones impositivas y exhibió índices de crecimiento notables. Se hablaba incluso del “milagro” económico puertorriqueño.

La realidad profunda iba por otros caminos. Las producciones autóctonas -la agricultura, la industria, los servicios- fueron aplastadas por las del poderoso “socio”. Para muchos emigrar a Estados Unidos fue la única salida mientras su tierra se extranjerizaba sin remedio. El incesante éxodo muestra cifras elocuentes, quedan en la isla alrededor de 3 millones de habitantes mientras ya son 5 millones los que malviven en la Norteamérica que los discrimina y desprecia.

Para imponer ese modelo Washington persiguió con saña a los nacionalistas e independentistas. La “vitrina democrática” negaba al pueblo su derecho inalienable a la libertad y para ello recurrió a todos los métodos entre los que no faltó la violencia represiva

Los patriotas no cesaron nunca en su lucha por la independencia y se empeñaron por desenmascarar la farsa colonial y alcanzar la indispensable solidaridad internacional. Lo hicieron con tenacidad admirable en la Organización de Naciones Unidas desde que la ONU, en 1960, proclamó el derecho de todos los pueblos a la autodeterminación e independencia. Consiguieron desde 1973 que el Comité de Descolonización favoreciera su reclamo año tras año.

Entretanto el diseño económico del ELA entró en una crisis cada vez más profunda y encara hoy la bancarrota y la insolvencia. Las autoridades locales -el Gobernador y la Asamblea Legislativa- trataron de encontrar soluciones imaginando que tenían potestad para hacerlo y que podrían contar con el apoyo de quien se suponía era su “socio”.

La verdad, sin embargo, se impuso de modo sorprendente y brutal. En pocos días, casi al mismo tiempo, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, el Congreso Federal y el Presidente Obama lo dijeron alto y claro para que todos lo entiendan: Puerto Rico carece de soberanía propia, no es más que un territorio colonial y está completamente sometido a las decisiones de su dueño. Y para que nadie se confunda promulgaron una ley creando la Junta de Control Fiscal. Sus siete miembros, designados por Washington, se encargarán de administrar y dirigir la colonia.

La indignación generalizada estalló con fuerza este verano en la sesión del Comité de la ONU. Allá fueron decenas de representantes de todas las tendencias y todos los sectores de la sociedad incluyendo al Gobernador García Padilla.

El Comité además de aprobar una vez más la Resolución que sostiene el derecho a la independencia de Puerto Rico, dio un paso adelante y por unanimidad decidió encargar a su Presidente que promueva un diálogo entre Washington y los boricuas para lograr la descolonización de la isla. De ese modo se ofrece una salida constructiva que Obama debería aprovechar. Habiendo reconocido que engañó al mundo y que Puerto Rico es aun la principal colonia del planeta, Estados Unidos tiene la obligación ineludible de poner fin a una situación violatoria del Derecho Internacional que ha durado ya demasiado tiempo.

 

Publicado originalmente en Por Esto!

December 17th and the Voice of Reason

In Cuba, Cuban Americans, History, Politics on December 17, 2015 at 5:01 pm

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Margarita Alarcon Perea

December 17th marks the anniversary of the first year of the release of Alan Gross, the return of three Cuban prisoners unjustly jailed in US prisons and for the first time presidents from both Cuba and the United States live on their respective television networks speaking about the same thing and both on the same page.

Last year Raul Castro and Barack Obama got their acts together and decided to do something that for far too long had been silenced, they gave voice back to reason and spoke of restoring relations between their two countries.

Since that day, which on all accounts was joyous albeit an enormous surprise, much has happened in the form of restoring the diplomatic side of the relations, but not much else. Watching the debate the other night I fear much more needs to be done before November of 2017. Yet I am hopeful.

At least Cuba wasn’t mentioned openly. So maybe the two pseudo Cuban contenders for their party’s nomination have since figured out that siding with irrationality by actually bolstering the notion of how they would turn back all that has happened since last year’s televised speeches or the less Latino hopeful candidates criticizing the current President of the United States for having “given so much in exchange for nothing” or ranting about how if he were to come down to the Caribbean’s largest island before leaving office might be indicative of nothing less than …say, treason? Of course, this is an exaggeration on my part, but heck, he was accused of not being “American” enough for almost two straight years!

In any case, it’s been a year already. The secretary of State has opened the long closed Embassy, the Stars and Stripes waves every day, morning, noon, and night. US tourists are coming down nonstop, Cuban Americans are devising ways of investing on the island in the most intuitive and inventive fashion ever. So I guess, Cuba won’t be part of the debates in the near electoral future.

Maybe the candidates have figured out that the voice of reason silenced for so long is now the shout of logic that just won’t keep quiet, lest they lose those historically beloved 28 electoral votes.

 

Originally posted on the Huffington Post

Cuba en el imaginario de los Estados Unidos

In Cuba, Cuba/US, History, US on January 29, 2015 at 2:22 pm

 

Ricardo Alarcón de Quesada

La edición cubana de éste, uno de los más recientes libros de Louis A. Pérez Jr., se suma a la fértil cosecha de quien es profundo estudioso de Cuba y de sus vínculos con Estados Unidos. Su publicación tiene especial importancia ahora cuando el restablecimiento de las relaciones diplomáticas provoca tantos comentarios, especulaciones y también no pocas ilusiones. A ese tema, el de nuestra posición hacia el poderoso vecino, dedicó Martí reflexiones que siempre tendrán plena vigencia, entre ellas su recomendación de examinar con ojos judiciales lo que era y habría de ser cuestión determinante para la suerte de la nación cubana.

El Apóstol era todavía un adolescente cuando el Padre de la Patria descubrió que “apoderarse de Cuba” era “el secreto de la política norteamericana” y que para llevarlo a cabo buscarían el momento más oportuno y las condiciones más propicias. A ese cálculo frío y actitud malévola se referiría Martí quien conoció como pocos aquella sociedad y alertó a tiempo el peligro mortal que encerraba para Cuba.

El libro de Louis A. Pérez, fruto también de un conocimiento a fondo de la sociedad norteamericana, es resultado de una investigación minuciosa que abarca todos los terrenos, desde la política hasta la vida cotidiana, incluyendo las más diversas manifestaciones de la cultura.

Su lectura puede sorprender a quienes han reducido el tema a las contradicciones coyunturales y desavenencias que enfrentaron a dos buenos vecinos a partir de la Revolución cubana de 1959, el llamado “diferendo”, eufemismo muy abusado a ambos lados del estrecho de la Florida.

“Cuba in the American imagination” prueba que se trata de algo mucho más complejo y antiguo, anterior al surgimiento de la nación cubana. Su origen se remonta a los años inmediatamente posteriores a la independencia de las Trece Colonias y ha perdurado, como una constante invariable, a lo largo de más de dos siglos, durante todo el proceso de formación, expansión y desarrollo de los Estados Unidos.

La idea de que Cuba les pertenecía, que su incorporación era necesaria para la existencia misma de la Unión Norteamericana y en consecuencia, era obligación inevitable de ésta decidir el futuro de la Isla, es el verdadero punto de partida para entender la dinámica de las relaciones entre los dos países desde entonces hasta hoy.

Esa idea, acompañada de una visión distorsionada de la realidad de Cuba y los cubanos, siempre paternalista y discriminatoria y muchas veces racista, estará presente en los discursos de estadistas y políticos, en editoriales, caricaturas, y artículos periodísticos, en disertaciones académicas, en libros, sermones, poemas y canciones y también, por supuesto, en documentos oficiales y confidenciales. La pretensión de dominar a Cuba, claramente manifestada en estos últimos, requería contar con el apoyo o la aquiescencia del pueblo norteamericano en el seno del cual siempre hubo simpatías y sentimientos amistosos hacia los habitantes de un país cercano a ellos por muchos motivos. Controlar y dirigir la mente de ese pueblo ha sido objetivo permanente para los dueños de Estados Unidos.

El resultado lo resume el autor:

“Cuba ocupaba mucho niveles dentro de la imaginación norteamericana, frecuentemente todos a la vez, de ellos casi todos funcionaban al servicio de los intereses de Estados Unidos. La relación norteamericana con Cuba era por sobre todas las cosas servir de instrumento. Cuba –y los cubanos- eran un medio para alcanzar un fin, estaban dedicados a ser un medio para satisfacer las necesidades norteamericanas y cumplir los intereses norteamericanos. Los norteamericanos llegaban a conocer a Cuba principalmente por medio de representaciones que eran por completo de su propia creación, lo cual sugiere que la Cuba que los norteamericanos escogieron para relacionarse era, de hecho, un producto de su propia imaginación y una proyección de sus necesidades. Los norteamericanos rara vez se relacionaban con la realidad cubana en sus propios términos o como una condición que poseía una lógica interna o con los cubanos como un pueblo con una historia interior o como una nación que poseía su propio destino. Siempre ha sido así entre Estados Unidos y Cuba[1].”

La raíz de ese modo de representarse a Cuba –y también al resto del mundo- era la representación que los norteamericanos han hecho de sí mismos, producto igualmente de su propia imaginación. El primer gran mito es el de atribuir un carácter revolucionario a las acciones de los propietarios de las Trece Colonias para independizarse de la Corona Británica. Indagaciones posteriores revelan que el proceso tuvo como motivaciones principales el interés de los colonos en extender su dominio sobre territorios ubicados más allá de los límites geográficos establecidos por Londres y la preocupación ante el avance indetenible en la metrópolis de los sentimientos abolicionistas que amenazaban con poner fin, cual sucedió, al tráfico y la explotación del trabajo esclavo. Entre los que enfrentaron a su Majestad Británica había representantes del pensamiento más avanzado de la época, como Tom Payne y sectores populares que aspiraban a cambiar también la estructura de la sociedad colonial, pero fueron derrotados y reprimidos por los Padres Fundadores y sus continuadores. No exagera el profesor Gerald Horne cuando titula uno de sus estudios más recientes “La Contrarrevolución de 1776”.

El otro gran mito es el que vincula a la nueva república con la idea de la democracia. Este resulta particularmente notable pues desde el principio Hamilton, Madison y Jay se empeñaron en demostrar lo contrario e insistieron en asegurar que su Constitución garantizaría que el país fuera siempre gobernado por sus amos, los dueños de sus riquezas materiales.

Esos mitos conjugados animan la idea de la “excepcionalidad” norteamericana y el carácter mesiánico, providencial, de su papel en la Historia. Esa creencia ha sustentado el discurso de todos los gobernantes desde Washington hasta Obama. La eficacia de su proyección es obvia. Con él han logrado embriagar, hasta el embrutecimiento, a un muy amplio sector de su población y a no pocos en otros países.

La función del lenguaje, y la comunicación como instrumentos de control político, con diversas y cada vez más sofisticadas técnicas, alcanzan ya un poder del que resulta difícil escapar. Hace casi medio siglo Brzezinski vaticinó que las nuevas tecnologías serían capaces no sólo de “manipular las emociones” sino también de “controlar la razón” del hombre contemporáneo.

Cuando en fecha tan temprana como 1805 Thomas Jefferson diseñó un destino para Cuba, que en su convicción más profunda era indispensable para el futuro de su propio país, definió al mismo tiempo la estrategia para conseguirlo. Estados Unidos tendría que apoderarse de Cuba pero antes deberían existir las condiciones que lo facilitasen.

Entonces la soberanía norteamericana no iba más allá del Mississippi. Las dos Floridas, desde el gran río hasta el Atlántico, seguían bajo la autoridad española. Cuba y Estados Unidos no eran aun vecinos.

Transcurrió casi una centuria durante la cual los sucesores de Jefferson no se limitaron a esperar. Intentaron comprar la Isla, mantuvieron a raya las apetencias respecto a ella de otras potencias europeas, se empeñaron en frustrar el proyecto liberador bolivariano, fomentaron la corriente anexionista de la sacarocracia criolla, y, durante nuestras guerras por la independencia, se negaron a reconocer las instituciones cubanas y la beligerancia del Ejército Libertador, mientras permitieron a España artillar y equipar su flota y utilizar sus puertos como bases para bloquear a los territorios insurrectos.

El momento propicio para pasar a la acción llegó, como sabemos, en 1898.

Como ilustra este libro ese año se desbordó la campaña para ganar las conciencias del pueblo norteamericano y convencerlo de la necesidad de participar en la guerra que España estaba a punto de perder. La realización del interés imperialista ejecutando, finalmente, un plan largamente concebido, fue presentada, sin embargo, como el cumplimiento de una obligación moral, altruista, la de ir al rescate de un vecino en desgracia.

El libro examina el papel de la metáfora, los símbolos, para el logro de objetivos políticos condicionando de manera más o menos sutil el modo de pensar y el estado de ánimo del receptor. Ofrece a este respecto un abundante repertorio de textos oficiales, discursos y declaraciones y también de producciones artísticas y editoriales y artículos de prensa y no falta una amplia muestra de caricaturas de la época. Cuba aparece como una joven maltratada pidiendo auxilio, o como un niño desvalido o malcriado y sucio y el Tío Sam como el caballero que viene al rescate de la doncella, o el maestro empeñado en limpiar y educar al infante descarriado. Las imágenes van cambiando según marchan los acontecimientos desde la bella mujer abandonada –los mambises, recordemos, no existían- hasta los niños díscolos, preferiblemente negros, urgidos de limpieza y disciplina.

Este muy valioso estudio abarca el Siglo XIX y los primeros años del XX. El triunfo revolucionario en 1959 iniciaría otra etapa en la que la manipulación de símbolos también desempeñaría una función primordial. Se puso de moda entonces hablar de un imaginario distanciamiento entre Washington y Batista supuestamente decisivo para el derrocamiento del dictador. Hubo que esperar hasta 1996 para conocer el texto del último mensaje del Secretario de Estado a su Embajador en La Habana, cuando concluía el año 58 en el que el señor Herter recapitulaba con amargura la ayuda que en todos los terrenos habían dado hasta ese instante al tirano derrotado.

O la leyenda incesantemente repetida acerca de los “millones” de cubanos que “escaparon” de la isla después de la victoria de enero y que ha servido de instrumento para denigrar a Cuba y manipular groseramente la cuestión migratoria. Según sus propias estadísticas oficiales, sin embargo, es ahora, en el Siglo XXI, que esa emigración, incluyendo a su descendencia nacida allá, sobrepasa el primer millón. Y algo que suele obviarse aunque consta en los mismos registros gubernamentales, en 1958 la emigración cubana era superior a la de la totalidad del Continente exceptuando a México.

Sería interminable la relación de imágenes inventadas y falacias diseminadas en los años del período revolucionario. Permítanme rendir homenaje sólo a la “proeza” ejecutada en abril de 1961 por los intrépidos navegantes que desembarcaron por el puerto de Bayamo.

Aquella, la de 1898, fue una campaña exitosa. La solidaridad del pueblo estadounidense, manifestada con gran amplitud desde el alzamiento de Céspedes, se había intensificado treinta años después. A la simpatía natural se unía el rechazo ante la crueldad weyleriana. El respaldo popular a los cubanos alcanzó niveles muy notables y se reflejó, más allá del discurso político, en el teatro, la música y la poesía.

La intervención en el conflicto no fue vista como lo que era, una conjura imperialista, sino como la realización de un ideal noble y puro. Sumarse a los mambises y pelear junto a ellos fue el anhelo de muchos. Basta mencionar a Mark Twain y Carl Sandburg.

Esa visión generosa, desprendida, aparecería en la Resolución Conjunta por medio de la enmienda Teller que, sin embargo, contradecía al verdadero plan oficial que se concretaría en el texto del Senador Oliver Platt.

Lo que vino después es conocido. Los sueños frustrados, la lucha siempre renovada hasta el amanecer de enero y luego medio siglo de resistencia y creación, en los que no han faltado la hazaña y los sacrificios, los momentos de amargura y alegría, pero sobre todo, la certeza de haber llegado a la tierra prometida que concibieron los abuelos.

Ahora cuando se anuncia un nuevo capítulo en esta larga saga urge impedir que el olvido cubra de sombras el camino tan dolorosamente recorrido.

Porque como advirtiera Cintio Vitier en un texto que hoy y mañana habrá que recordar “en la hora actual de Cuba sabemos que nuestra verdadera fortaleza está en asumir nuestra historia”.

Palabras en la presentación de la edición cubana del libro de Louis A. Pérez Jr. el 27 de enero de 2015 en la UNEAC

[1] ‹‹Cuba in the American imagination-Metaphor and the Imperial ethos››. The University of North Carolina Press, Chapel Hill, 2008, p. 22-23

 

Cuba, CELAC and the parallel Summit

In Cuba, Fidel Castro Ruz, Politics on January 31, 2014 at 10:52 am

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Margarita Alarcón Perea

All of Latin America and the Caribbean gathered in Havana this week for the second summit of the Community of Latin American and Caribbean States (CELAC),  CELAC is the new version of the OAS for the current leaders of the region.

The summit was to be a grandstand event  and  major for Cuba as the pro tempore president of the organization. Never before had Cuba been host to an affair of this magnitude. The CELAC gathering in Havana had on its wings the weight of being unprecedented, not just because of the number of states attending, thirty three in total, but because of its historical significance, all the leaders from Latin America and the Caribbean gathering together with a common goal in mind: unity.  Also attending were Jose Miguel Insulza Secretary General of the OAS, Ban Ki-Moon, Secretary General of the United Nations and Abdullatif bin Rashid Al Zayani,  Secretary General of the Gulf Cooperation Council (GCC).  A gathering never before seen in the hemisphere taking place in Havana, Cuba.

Days before the event, a number of so called dissident groups in Cuba stated to Efe  that they were planning on holding their own parallel meeting in protest of the event, or let’s say, to tell their side of the story regarding Cuba. Organized by a  foreign dissident organization:  Centre for Openness and Development of Latin America (CADAL),  the parallel event was hoping to unite leading members of the  Cuban opposition and independent  political activists.

The way I see it, if the situation in Cuba is such that dissident organizations feel the need to protest  I totally stand behind them in their right to do so. My only quibble is when these groups lay back and wait for someone from somewhere else  to land on the island in order to help  “coordinate dissent”, that part I don’t agree with. That part is called foreign intervention, or in a much less nicer term “being a mercenary” on the part of the Cuban dissent team.

Why don’t these guys organize properly? Or is it that they have no common agenda? We have heard that one representative of one group did meet with  President Sebastian Piñera of Chile;  and a member of another with the Ceremonial Head of the Costa Rican delegation Ingrid Picado. Two different  groups met independently with two different representatives from two very different countries, and in both cases, each one of the presidents is an “out-going” one, Piñera come March will cede the post to Michelle Bachelet and Costa Rica is in the middle of a presidential campaign. There´s not much to say about that other than stating the obvious, they were  given an audience by those who no longer make much of a difference. In through the outdoor, I call it.

Each group seems to have its own agenda and they pull on the rope of dissent from different directions. Nothing was heard from the other prominent dissidents save for allegations that they were being spied on (honestly not news), that their cel phones wouldn’t reach anyone; that the streets were covered with uniformed police and plain clothes officers patrolling and controlling the “dissidents”. Again, I must say, this is an attitude way too “full of themselves” for my taste. Given the level of assistance in Havana of prominent heads of state, why not have plain clothes officers and uniformed ones all over the place? Have any of these dissidents ever heard of what  NYC looks like during the UN General Assembly?

These dissident groups had the chance of a lifetime and they blew it. Or was it that the 20 million dollars  of tax payer money from USAID didn’t arrive in time for them to figure out a plan of action?

Meanwhile, not far from all the pomp and circumstance, the real parallel  summit was taking place. No dissidents, just one man alone in the sun room of his home, nonchalantly receiving heads of state. Chatting for hours with secretary generals and the leaders of Latin America on issues ranging from conflicts in Northern Africa and  how to find a solution to end hunger and poverty, or how to better forge the future of this continents present to simply reminiscing on days past and friends no longer present… the man holding the unique parallel summit was the 87 year old Fidel Castro, who unlike the dissidents in Cuba, has a perfect idea of what he wants and how to make it happen.

La deuda pendiente

In Cuba, Cuban 5, Politics on December 9, 2013 at 11:51 am

 

Margarita Alarcón Perea

 

“Fidel Castro decía que yendo a África a luchar contra el apartheid y el colonialismo se estaba pagando una deuda pendiente”
Hedelberto López Blanch, periodista y escritor

 

Recuerdo una canción viejísima que decía Free Nelson Mandela. Era por los años 70 y yo estaba en el colegio en los EEUU, en UNIS (Escuela Internacional de las Naciones Unidas). UNIS había sido una ilusión del Secretario General U Thant, quien quiso que los hijos y las hijas de los miembros de la ONU también estuvieran unidos para compartir sus ideas, sus creencias, sus esperanzas y sus sueños. Con esto se sentaban las bases para la creación de una escuela que aunaría a personas de todas las razas y credos. Un lugar donde no habría ni blanco ni negro, el color era un arcoíris donde las diferencias se sumaban y se compartían. Éramos un festín humano de un futuro utópico en colores.

Un día por los pasillos de la escuela camino de clases me detuvo un muchacho, mayor que yo, probablemente de onceno grado. Era bajo, fuerte, un atractivo joven negro con una actitud desafiante e intensa. Me miró , señaló con el dedo índice hacia mi camiseta y me preguntó,  “¿Tu sabes lo que significa eso?”. Llevaba puesta una camiseta blanca con el continente africano impreso y las letras ANC atravesándola. Miré hacia abajo, y de vuelta hacia él, y le dije “Congreso Nacional Africano, porqué?” Levantó su puño izquierdo y me dijo “Bien!”. Luego supe que el joven había escapado de Sur África con su madre y hermanos, su padre se encontraba encarcelado por ser miembro del Congreso Nacional Africano, un partido político prohibido en la Sur África del apartheid.

Al regresar definitivamente a Cuba comencé a vivir el desespero de la presencia cubana en Angola y el resto de la región, y como muchos otros, a ratos creía comprender y por momentos no tanto. Tengo una prima que se alistó voluntariamente para ir a impartir clases como  parte de la campaña de alfabetización internacionalista. Fui aprendiendo que cada vez más iría conociendo a personas que o bien tendrían a alguien conocido o querido en África o que eran alguien que había estado ahí. Era una situación complicada. Para muchos cubanos, esta guerra no era la lucha de Cuba, entonces la pregunta “Que hacemos ahí?”. Para otros cubanos era un asunto de internacionalismo, de solidaridad con los pueblos de Angola, Namibia y Sur África. Era un asunto de poner fin a un sistema político de colonialismo, de subdesarrollo y de algo tan infrahumano como lo era el apartheid.  Era un paso enorme en el camino de devolverle algo a un pueblo entero incluyendo al padre de mi compañero de escuela de antaño y a Nelson Mandela y lo que él significaba.

Después de mucho, la guerra habría terminado. Angola era libre, Namibia iba a llevar a cabo elecciones democráticas y Nelson Mandela ya había salido de prisión. Recuerdo la despedida de dos colegas namibias en la universidad que regresaban a Windhoek , regresaban a casa para votar por primera vez en sus vidas.

Ver la salida de Mandela de su último recinto carcelario por televisión desde la Habana me trajo lagrimas a los ojos, nunca pensé estar vivía para ver el fin  de algo tan terrible y el nacimiento de algo mágico y tan esperado.

Para muchos cubanos que regresaron de la guerra, el término “veterano” oscila entre ser un insulto o un homenaje. Hablar sobre el tema se vuelve  una conversación difícil la mayor parte de las veces. Pasan de hablar sin fin a un silencio sepulcral, algo que nos muestra que la guerra es vil no importa las circunstancias, llegar a una concesión con la guerra es probablemente una de las cosas más difíciles que hay.

Pero esta fue una guerra necesario como pocas. Estamos todos en deuda con el continente africano y aun no saldamos ese compromiso. La lucha contra el colonialismo en esa región, poner fin a un sistema infrahumano de gobierno, ver la belleza en los ojos de niños con juguetes en sus manos por primera vez, verlos sonreír con esperanza, todo eso, hace que haya valido la pena.

A todos los combatientes que regresaron y a sus familias. A las familias de todos aquellos que no volvieron. A todos los que luchaban y entendieron las razones, a los que no entendieron entonces y aun dudan. Son todos ustedes parte intrínseca de la historia. Ustedes ayudaron a validar la vida y la muerte de muchos. Nelson Mandela ha muerto en libertad y yo por mi parte, les doy las gracias.

Cuando la torpeza se multiplica…

In Cuba, Cuban 5, Politics on September 18, 2013 at 12:18 pm

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Margarita Alarcón Perea

Hace años la actriz británica, Vanessa Redgrave usó el podio de los Oscares en la noche de las premiaciones para exigir a favor de los derechos del pueblo palestino. Recuerdo bien como mi madre me comentó que ahí tenía yo en frente a una mujer de temple y principios que no iba a dejar una oportunidad como esa pasar por alto. Eso fue en la década del 70 del siglo pasado y muchos más fueron los que la secundaron en usar el mismo podio para dejar saber sus opiniones en temas políticos y sociales.

No hace mucho, y ya en este siglo, durante la invasión del presidente Bush hijo a Irak, la Academia de Artes e Industria Cinematográficas de EEUU,  habiendo aprendido bien la lección de antaño, le aclaró a los artistas- presentadores que quedaba terminantemente prohibido usar la noche de premiaciones para hablar otra cosa que no fuera lo que apareciera en el guión establecido. Esto trajo consigo que muchos artistas ahí presentes portaran lazos de paz a modo de dejar claro su postura respecto a la guerra y otros en rojo blanco y azul portados por aquellos que apoyaban la invasión.

El pueblo estadounidense ha aprendido que hay lugares para cada cosa y que cada cosa debe ir en su lugar.

¿Es correcto esto?

Bueno, no. No todo el mundo está a favor de establecer un guion respecto a la libertad de expresión. Pero si hay ciertas reglas éticas y de comportamiento que no debemos perder de vista. Digamos que no sería la decisión más feliz gritar a favor del aborto y del uso del condón en medio de una boda televisada, aun cuando tu derecho a expresarte nunca deba ser censurado.

La semana pasada se cumplía el 15 aniversario del injusto encarcelamiento de 5 cubanos considerados en la isla como Héroes. Estos cinco hombres llevan años encerrados en cárceles de EEUU acusados injustamente y sentenciados a penas que van de 15 años hasta dos cadenas perpetuas.

El gobierno cubano en coordinación con varios artistas de la isla organizó un concierto al aire libre para honrar a estos hombres y a la causa que aúna al pueblo: su regreso a la patria. El pueblo ahí presente portaba cintas amarillas en las solapas, en las muñecas, de bufanda o simplemente se vistieron de amarillo esa noche. Cintas amarillas fueron atadas a los postes de banderas que hondean frente al malecón habanero delante del edificio de la Sección de Intereses de los EEUU en la Habana. Cintas amarillas significando, como lo hacen en EEUU, que Cuba quiere que regresen los Cinco a casa.

Cerca del final de la noche cuando faltaban pocas agrupaciones por presentarse le tocó subir a escena a uno de los músicos más renombrados y cabales de Cuba, Robertico Carcassés, quien es el director y fundador del grupo Interactivo, una agrupación que sin dudas es el Suma Cum Laude de la excelencia musical y artística.

Durante la presentación,  Carcassés se hizo a un lado, dejó el piano y comenzó a improvisar letras. Durante la improvisación se viró hacia la Sección de Intereses de EEUU en la Habana y pidió la libertad de los Cinco. También le pidió a EEUU que pusiera fin al bloqueo de más de 50 años que tienen contra la isla y  pidió a Cuba que cesara con el  auto bloqueo que tiene la isla contra sí misma. Solicitó más libertad de información, facilidades para poder adquirir un carro, libertad para “María” y que pudiera él algún día elegir de manera directa a su presidente.

Nada de esto es nuevo para la mayoría de los cubanos. El “bloqueo interno” como le dicen muchos es algo tan viejo que casi que es un cliché y se refiere a cosas muy especificas que afectan a un sistema que debería luchar por ser siempre mejor. Se refiere a la burocracia que ahoga, la estupidez la rigidez y la intolerancia. Un cambio en el sistema electoral tal que exista el voto directo,  un tema que comparten pocos pero sin dudas un tema que insta a opinar. En mi caso personal la idea es bella pero solo funcionó sobre papel y piedra. Murió  junto a la Grecia antigua al igual que las muchas columnas que una vez construyeron; la verdadera democracia simplemente no existe – al menos por ahora – en ninguna parte del mundo. Pero bueno, Carcassés tiene derecho a soñar.

Al día siguiente fueron citados él y sus compañeros de grupo a una reunión en el Instituto Cubano de la Música donde les fue informado que las palabras de Carcassés en el acto de la noche anterior eran inapropiadas, autocomplacientes y no estaban en concordancia con el objetivo por el cual se había llevado a cabo el concierto. Esto puede que sea o no cierto, y definitivamente que es un asunto de opinión personal. También se le informó que debido a esto quedaba suspendido de llevar a cabo presentaciones en localidades del estado hasta nuevo aviso.

¿Se pasaron?

Si uno está de acuerdo en que un concierto honrando a Los Cinco,  hombres que han dedicado los mejores años de sus vidas a protejer a su patria contra actos de terrorismo, no es el momento para vociferar quejas y sugerencias que van de lo sublime a lo ridiculo, entonces en consecuencia con eso, hay que también estar de acuerdo en que prohibirle a un artista el derecho a presentarse en vivo hasta “nuevo aviso” por haber hablado lo que piensa, es igualmente inapropiado por no decir otra cosa. Silvio Rodríguez lo dijo mejor cuando calificó a ambos hechos de “torpezas”.

Si, es cierto, el momento no fue el más feliz  para hacer públicas sus opiniones, y si, puede que algunas o todas  no cuenten ni por mucho entre los mayores problemas que tiene la Revolución Cubana, pero al final, cuando se analiza a fondo, el castigo no se ajusta al “crimen”.

Roberto Carcassés es un músico de 41 años, no es un político. Es un hombre con una enorme cantidad de seguidores dentro y fuera de la isla; es prueba viviente que el sistema de educación musical en Cuba se puede parar al lado de cualquiera en el mundo. La semana pasada no solo esgrimió su opinión personal sobre aspectos que considera importantes, sino que se viró hacia la representación de los EEUU en Cuba y pidió dos cosas que para la nación cubana son incondicionales: la liberación de los Cinco y el fin al bloqueo.

¿Parece fácil, no?

Pues no lo es. Para muchos artistas en Cuba es bien conocido que hablar abiertamente a favor de Cuba y en contra de los EEUU puede significar la diferencia entre obtener una visa de entrada a “la Yuma” o no. Carcassés puso la suya en riesgo el 12 de septiembre pasado, no muchos han hecho lo mismo.

Según lo veo, el momento no fue el más feliz para lavar la ropa sucia como dice el refrán, pero mirándolo con vista larga, cuando alguien como él hace lo que hizo y de alguna manera logra que se hable de los Cinco dentro del muy manido y controlado mundo de los medios, no se merece un castigo, se merece una medalla.

Declaración de Silvio Rodriguez http://segundacita.blogspot.ca/2013/09/puntualizando.html

Declaración de Robertico Carcassés https://www.facebook.com/iinteractivo?hc_location=timeline

Vence el raciocinio http://www.havanatimes.org/sp/?p=90678