Maggie Alarcón

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Otra vez esperando a Trump

In Politics, Politics on July 13, 2017 at 4:03 pm

Donald Trump

Por Ricardo Alarcón de Quesada

Es grande la expectativa por conocer lo que dirán exactamente las nuevas regulaciones que serán aplicadas para dar cumplimiento a la Directiva que firmó Donald Trump el pasado 16 de junio para intensificar el bloqueo contra Cuba en un burdo espectáculo realizado en Miami. Han sido tres semanas de comentarios y especulaciones en los que no pocas veces se soslayan aspectos fundamentales y es frecuente tropezar con fórmulas apegadas a las “pautas informativas” que quiere Washington. Como cuando se insiste en hablar de la prohibición a las transacciones con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas y al Ministerio del Interior pero nada se dice de la extensión de semejante prohibición, que también está en la Directiva, al conjunto de la sociedad cubana. Ahora se afirma que la OFAC (Oficina para el control de bienes extranjeros del Departamento del Tesoro, instrumento clave de esa política) dará a conocer las mentadas regulaciones el 15 de septiembre y para aumentar el interés se acompaña el dato con un reloj digital que va descontando los días, horas, minutos y segundos que nos acercan a esa fecha.

Han sido tres semanas también de diversas manifestaciones de rechazo por nuestro pueblo y también de la amplia solidaridad internacional que incluye a muchos estadounidenses, entre ellos sectores empresariales, académicos y políticos.

Enfrascados en disquisiciones acerca de la imaginaria “normalización” de las relaciones supuestamente intentada por Obama, el chabacano manotazo de Trump incorporó nuevos elementos de confusión al debate.

Conviene una pausa de reflexión antes que se produzca otra noticia desde la capital norteamericana que enrede aun más el análisis. Porque esa noticia tiene un plazo fijo: tiene que producirse, a más tardar, el 16 de julio, es decir, antes de que termine esta semana.

Ese día, el 16 de julio, vence el término para la suspensión de la posibilidad de recurrir ante los tribunales norteamericanos, conforme a la Ley Helms-Burton, que desde 1996 reconoce ese derecho a quienes fueron expropiados por la Revolución incluyendo a los que entonces no habían adquirido aun la ciudadanía estadounidense y que, según el Departamento de Estado, serían más de 200 mil demandantes.

Si tal cosa ocurriese, provocaría numerosos pleitos con los inversionistas extranjeros pero además crearía un inaudito caos judicial ante las reclamaciones que pudieran presentarse y a cuya preparación, por cierto, se han dedicado, desde aquel año, algunos abogados de Miami involucrados en la redacción de dicha Ley.

Ante la protesta de la Unión Europea fue introducida la cláusula que permite al Presidente de Estados Unidos dejar en suspenso la posibilidad de reclamar ante los tribunales por un período de seis meses. Durante más de veinte años, Clinton, W. Bush y Obama, aplicaron la suspensión. Ahora le toca a Trump.

Actuar como sus predecesores parecería ser lo que aconseja la lógica y el sentido común pero esas son cualidades que no siempre guían al actual inquilino de la Casa Blanca y ello alienta a algunos que buscan hacer regresar a Cuba al pasado y convertir a los tribunales yanquis en instrumentos para el odio y la venganza.

Otra vez estamos a la espera de Trump.

En cualquier caso, si no lo hace ahora, le quedarían por delante varios plazos semestrales para sembrar el caos antes de concluir su mandato. Así será mientras la infame Ley no sea derogada completa y definitivamente.

 

Publicado originalmente en Por Esto!

La OEA y otras infamias

In Politics on July 10, 2017 at 11:50 am

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Por Ricardo Alarcón de Quesada

Una vez más fracasó la OEA. Pese a las presiones de Washington y las febriles maniobras de Luis Almagro no pudieron condenar a la Venezuela bolivariana y chavista en su reunión en Cancún, México. Para ello había sido convocada en el balneario mexicano.

Para eso y nada más. Se le ordenó ejecutar un fratricidio y al mismo tiempo ignorar los problemas reales que laceran a los pueblos supuestamente representados en el exclusivo hotel.

Del encuentro no salió una palabra sobre los niños de Ayotzinapa, ni sobre los periodistas asesinados, o los desaparecidos, o los inmigrantes acorralados, o las poblaciones originarias explotadas y perseguidas desde el Río Bravo hasta la Araucania, ni los obreros y estudiantes reprimidos por todas partes. Nada acerca del golpe de estado en Brasil. Ni siquiera una queja por el infame muro de Trump. Se les exigió sólo apuñalar por la espalda a un estado que a nadie ha causado daño y algunos lo hicieron sin pestañear.

El Imperio consiguió el apoyo de un grupo impresentable en el que figuraban golpistas y pseudodemócratas, corruptos y represores que tienen en común el rechazo de sus pueblos. Todos los que se conjuraron para condenar a Venezuela deben afrontar al interior de sus fronteras la oposición creciente de los trabajadores, los jóvenes y muchas más víctimas del modelo neoliberal que es intrínsecamente injusto, antidemocrático y servil al dominio extranjero.

Ninguno de ellos ha sido capaz de censurar la abierta intervención imperialista ni de solidarizarse con un pueblo hermano. El Gobierno bolivariano, en contraste evidente, no sólo ha sacado de la miseria a millones de sus ciudadanos sino que además ha dado muestras de ejemplar solidaridad para con los demás pueblos de la región.

Lo ocurrido hace recordar los años Sesenta del pasado siglo cuando Estados Unidos empujó a una mayoría a convertirse en cómplices de la agresión militar y el bloqueo contra Cuba. Ahora la historia parecía repetirse, aunque con algunas diferencias que vale la pena destacar.

Salta a la vista ante todo la actitud del país anfitrión. Cuando se actuó contra Cuba la diplomacia mexicana mantuvo su rechazo solitario y digno. Ahora fue protagonista en la maniobra contra la Patria de Bolívar. Otros, hace medio siglo, tuvieron al menos la prudencia de abstenerse. Entre estos últimos estuvo Chile gobernado por Jorge Alessandri y la derecha conservadora y que hoy bajo una coalición que se dice democrática se sumó sin reparos al alevoso ataque.

La diferencia más notable, entre los dos resultados, sin embargo, estriba en que, pese a todo, los yanquis no pudieron alcanzar la mayoría requerida. No pudieron porque lo impidió un conjunto de países que no eran miembros de la OEA, pues aun estaban sometidos al colonialismo, cuando Cuba fue condenada en Punta del Este.

Los países caribeños, estados jóvenes y de territorios y recursos limitados, siguieron políticas verdaderamente autónomas desde el momento en que asumieron su soberanía. Cuando la obtuvieron establecieron vínculos de respeto y amistad con la Isla asediada y se negaron a plegarse a la política anticubana.

Ahora se unieron a otros que en el Continente siguen resistiendo la ofensiva imperial para evitar un nuevo crimen contra Venezuela.

En los años Sesenta Washington además del garrote ofrecía una zanahoria. Hablaban entonces de una pretendida nueva relación, que bautizaron como “Alianza para el Progreso” y que pronto se disolvió en la nada y desembocó en el agujero negro de las peores tiranías.

Es francamente patético el espectáculo denigrante de unos gobernantes, algunos sobrevivientes -herederos- de aquellas dictaduras, obedientes a la voz de mando de quien desde la Casa Blanca los humilla y desprecia y ya no les ofrece siquiera la olvidada zanahoria.

Pero resulta esperanzador ver a los más pequeños rebelarse y actuar con dignidad.

 

Especial para Por Esto!

Trump: Thunder and Traps

In Cuba/US, Politics, Politics, US on July 3, 2017 at 11:57 pm

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By Ricardo Alarcón de Quesada

Much has been said and will be said about the grotesque show that took place in Miami on June 16 and the lies and threats against Cuba there pronounced. Trump’s speech, incoherent and clumsy like all of his, made at least two things clear: he will do all he can to harden US policy toward Cuba, canceling the timid steps that his predecessor had taken and [the fact that] the current President is an irremediable liar.

It is customary there in the North to mix politics with spectacle, information with entertainment, even if, as in this case, in terrible taste. For those who look at it from the outside, a good dose of Cartesian doubt is advisable and prudence is necessary to avoid being confused. Especially if it’s about what someone says like the quirky occupant of the White House.

Congresswoman Barbara Lee, a tireless fighter for justice and civil rights, was right to reject Trump’s speech. She stressed the importance of fighting to prevent specific regulations which would translate the presidential directive into mandatory rules that are even more damaging to peoples of the two countries. There, on that very day, there was evident proof of the correctness of her concern.

In his speech, Trump announced that he would issue a new executive order to replace the one already repealed that had guided Obama’s policy in its last two years. There in front of everyone, he added his signature to the document that appears on the official site of the White House, but which nobody read.

What he said does not correspond exactly with what he signed and the latter is what counts, because it has legal force and will guide the conduct of his administration. The contrast is evident, for example, in the case of remittances many Cubans on the island receive from their relatives residing in the United States. According to the speaker in Miami, such remittances would continue and would not be affected.

But right there, in the same act, without hiding, he signed an order that says exactly the opposite. On this issue of remittances, the document entitled “Presidential Memorandum for the Strengthening of The United States Policy towards Cuba,” which Trump signed and which was publicized by the White House. The fine print states that there would be millions of Cubans living on the island who would not be allowed to receive remittances.

In Section III, subsection (D), the definition of “prohibited officials of the Government of Cuba” is now extended to cover not only the leaders of the Cuban State and Government, but its officers and employees, the military and civilian workers of the Armed Forces and the Ministry of the Interior, the cadres of the CTC, of the trade unions, and the Defense Committees of the Revolution. Professor William M. Leogrande estimates that this would be more than one million families.

Trump boasted that he would drop all Obama’s moves and he probably intends to do so.
But he knows that this contradicts the interests and opinions of some business sectors linked to the Republican Party and that is why he hides behind aggressive rhetoric and often undecipherable jargon. With regard to the issue of Cubans and remittances he had no choice but to use his favorite weapon: the lie.

We must now see how they write and apply this new order that seeks to punish the Cuban population as a whole.

Translated and edited by Walter Lippmann.
http://walterlippmann.com/trump-thunders-and-traps/

Tom Hayden PRESENT

In History, Politics on October 26, 2016 at 12:45 pm

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By Ricardo Alarcón de Quesada

Where to begin? What can one say faced with the difficult news of his death?

We worked together, at a distance, on the new edition of “Listen
Yankee! Why Cuba matters” outcome, in part, of long conversations
between two old friends, and to an extent in part, a sort of for
handed memorie.

Because our friendship remained intact since the 1960´s when we each
headed glorious organizations, Students for a Democratic Society (SDS)
and the Federación Estudiantil Universitaria (FEU).

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Our ideals and our struggle united us and above all the headstrong
conviction that a better world was possible and that it was something
worth dedicating one’s life to achieve.

There is so much that must be said about Tom Hayden. The long road
that so often sent him to jail from the days when he marched in the
South to defend the civil rights of black people to finding himself at
the helm of the movement against the Viet Nam war with its seminal
moment at the insurgence of the youth movement in Chicago in 1968. A
road that led him to occupy elective posts never abandoning the dreams
of his youth.

Because for him the 60´s were never a thing of the past and one can
never reference those everlasting years without mentioning him

He had a large body of published works, books, essays, and speeches
from the Port Huron Statement, functional manifesto for SDS to his
texts on Afro-American rebellion in New Jersey, to his most recent
works, where his solidarity with Cuba was ever present, and where his
struggle for the freedom of the Cuban Five saw no bounds.

His life and his ideas will continue being an inspiration to the new
generations. He was, is and always will be, what the founder of the
FEU in Cuba always wanted, an eternal young rebel.

Until victory onward Tom, comrade in arms, comrade.

Stanley Scheinbaum: A Quixote of the 20th Century

In Politics on October 4, 2016 at 12:30 pm

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By Ricardo Alarcón de Quesada

On Monday, September 12, at 96 years of age, Stanley K. Sheinbaum died in his California home. I want to add these lines to the tribute that he will surely receive from many everywhere. Despite his advanced age and ill health his friends will never find comfort for his departure. Because Stanley belongs to the category of those Bertolt Brecht called the essential who struggle all their lives.

From his New York childhood during the Great Depression until the era of the global dominance of US plutocracy he walked a long path that led him not only to travel across his country but also to know the rest of the world. He learned to be interested, as were few of his countrymen, in the conflicts and problems of others and to get involved and take sides, “trying to create a little peace and justice in this unjust world” as he wrote in his memoirs published five years ago (A 20th Century Knight’s Quest for Peace, Civil Liberties and Economic Justice).

He discovered in 1959 that the program he led at Michigan State University was a covert CIA activity, and became the first person who publicly denounced the illegal actions of the CIA inside the United States.

In the 1960s he articulated the campaign for the release of Andreas Papandreou, imprisoned by the military junta in Greece. He led the movement for raising the necessary funds for the defense of Daniel Elsberg, arrested in 1971 for revealing the so-called Pentagon Papers on the aggression to Viet Nam. This was an iconic fight with the outstanding participation of Leonard Boudin and his disciple the young Leonard Weinglass, both brilliant human rights and civil liberties activists. If it were not for Stanley, according to Ellsberg, “the trial would have been over, Nixon would have remained until the end of his term and the war would have continued.”

He promoted the work of the American Civil Liberties Union in Southern California to end racial segregation in schools and to combat the repressive methods of the LAPD as he led efforts against the apartheid regime of South Africa.

1988 he organized a group of American Jewish leaders who, on 6 December, met with Yasser Arafat in Stockholm, Sweden to start a process towards mutual understanding and peace in Palestine. The gesture won him many enemies. “For a while I was the most hated Jew in America … by other Jews” he wrote in his Autobiography.

He took a courageous stand in confronting police brutality and the Rodney King beating. He did so from his position on the Los Angeles Police Commission of the LAPD and on the streets of the city. “He was” –in the words of Afro-American Congresswoman Maxine Waters– “an extraordinary human being.”

He also addressed Cuba. He visited us here and we kept communication at a distance to the end. He opposed the blockade, fought for the normalization of relations, and was decisive in the battle for the liberation of our Five antiterrorists whose situation he helped publicize in the United States. What was announced on December 17, 2014, was also the result of his solidarity commitment that had rarely reached the major media headlines.

At the end of his life he could say: “I’m still interested; I still get involved; I still believe that tomorrow will be better. And so, I’m still very optimistic. If I have learned something over the years it is that it is not so important whether or not we win the battles. What is really important is that we continue waging the battles for justice, for equality, for fairness. “

 

Stanley keeps riding on.  

 

 

 

 A CubaNews translation. Edited by Walter Lippmann.
http://walterlippmann.com/stanley-scheinbaum-a-quixote-of-the-20th-century/

 

Un Quijote del Siglo XX

In Politics, Social Justice on September 16, 2016 at 11:35 am

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Por Ricardo Alarcón de Quesada

El lunes 12 de septiembre a los 96 años de edad falleció en su hogar de California Stanley K. Sheinbaum. Quiero sumar estas líneas al tributo que seguramente habrá de recibir de muchos en todas partes. Pese a su edad avanzada y los quebrantos de salud sus amigos jamás hallarán consuelo a su partida. Porque Stanley pertenece a la categoría de los que Bertolt Brecht llamó los imprescindibles los que luchan toda la vida.

Desde su infancia neoyorquina bajo la Gran Depresión hasta la era de la dominación global de la plutocracia norteamericana recorrió un largo camino que lo llevó no sólo a atravesar su país sino también a conocer el resto del mundo. Aprendió a interesarse, como pocos compatriotas suyos, por los conflictos y problemas de los demás y a involucrarse y tomar partido, “tratando de crear un poco de paz y justicia en este injusto mundo” como escribió en sus Memorias publicadas hace cinco años (“A 20th Century Knight’s quest for peace, civil liberties and economic justice”)

Descubrió en 1959 que el programa que dirigía en la Universidad Estatal de Michigan era una actividad encubierta de la Agencia Central de Inteligencia y se convirtió en la primera persona que denunció públicamente las acciones ilegales de la CIA dentro de Estados Unidos.

En los años Sesenta articuló la campaña para la liberación de Andreas Papandreu encarcelado por la junta militar en Grecia. Encabezó el movimiento para la recaudación de los fondos necesarios y la defensa de Daniel Elsberg arrestado en 1971 por revelar los llamados Papeles del Pentágono sobre la agresión a Viet Nam, emblemática pelea con la destacada participación de Leonard Boudin y su discípulo el joven Leonard Weinglass, ambos brillantes defensores de los derechos humanos y las libertades civiles. Si no hubiera sido por Stanley, según el propio Elsberg “el juicio hubiera terminado, Nixon permanecería hasta el final de su mandato y la guerra habría continuado”.

Impulsó las labores de la Unión Americana de Derechos Civiles en el sur de California para poner fin a la segregación racial en las escuelas y luchar contra los métodos represivos de la policía de Los Ángeles mientras dirigía los esfuerzos contra el régimen del Apartheid de Sudáfrica.

En 1988 organizó un grupo de dirigentes judíos norteamericanos que el 6 de diciembre se reunió en Estocolmo con Yaser Arafat para iniciar un proceso hacia el entendimiento y la paz en Palestina. El gesto le ganó no pocos enemigos. “Por un tiempo fui el judío más odiado en Norteamérica…por otros judíos” anotó en su Autobiografía.

Asumió un papel valeroso en el enfrentamiento a la brutalidad policial y la golpiza de Rodney King. Lo hizo desde su responsabilidad en la Comisión de la policía de Los Ángeles y en las calles de la ciudad. “Era”, en palabras de la Congresista Afroamericana Maxine Waters, “un ser humano extraordinario”.

También se ocupó de Cuba. Nos visitó aquí y mantuvimos comunicación a la distancia hasta el final. Se opuso al bloqueo, luchó por la normalización de las relaciones y fue decisivo en la batalla por la liberación de nuestros Cinco Héroes antiterroristas cuya situación ayudó a divulgar en Estados Unidos. Lo que fue anunciado el 17 de diciembre de 2014 era también fruto de su empeño solidario que no siempre trascendía a los grandes titulares mediáticos.

Al final de su vida pudo afirmar: “Aun me intereso, aun me involucro, aun creo que el mañana será mejor. Y por eso sigo siendo muy optimista. Si algo he aprendido a lo largo de los años es que no es tan importante si ganamos o no las batallas lo que es realmente importante es que continuamos librando las batallas por la justicia, por la igualdad, por la equidad”.

Stanley sigue cabalgando.

Not quite Kansas yet Toto…

In Cuban Americans, Politics, US on September 15, 2016 at 2:51 pm

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Margarita Alarcón Perea

For a little over two years now, everyone who comes to Cuba from where ever, will ask the same question: “So, how are things now with all the changes?!” The intention is both naïve and endearing; most people actually think and believe that after December 17th of 2014, like magic a la Wizard of Oz, Dorothy (the Cuban Revolution) would magically receive the wand fluttering hand of the Good Witch of the North (in this case POTUS) and all things would be grand back in the land of Oz.

In order for things to “change” it’s going to take a heck of a lot more than paying visits, watching baseball games and holding talks. We need common sense, and a whole lot of chutzpah form the White House and/or a vote on The Hill.

Only then, will that much awaited change actually come to fruition. Mind you, I am not just referring to sales of goods from the US or the freedom to travel; I am talking about real change, for the better or worse, but change.

Sorry to say, no, that has not been the case.

In Cuba we have a saying “El pollo del arroz con pollo” which roughly translates as “the gist of it” but in a much more picturesque manner basically speaks to the nucleus of any given event, act or action.

In 1962 President John F. Kennedy signed the below mentioned Trading With the Enemy Act which pretty much set the blockade/embargo in motion. To this day and ever since President William J. Clinton signed Helms Burton into law in 1992 all you basically need to do is what President Barack H. Obama did today, once again extending what JFK began over half a century ago. A pattern if ever there has been one.

So, has anything changed in Kansas? Are we back yet?

No, Toto, it hasnt and no we´re not…

 

MEMORANDUM FOR THE SECRETARY OF STATE
                                    THE SECRETARY OF THE TREASURY

SUBJECT:         Continuation of the Exercise of Certain
                          Authorities Under the Trading With the Enemy Act

Under section 101(b) of Public Law 95-223 (91 Stat. 1625; 50 U.S.C. 4305 note), and a previous determination on September 11, 2015 (80 FR 55503, September 16, 2015), the exercise of certain authorities under the Trading With the Enemy Act is scheduled to terminate on September 14, 2016.

I hereby determine that the continuation for 1 year of the exercise of those authorities with respect to Cuba is in the national interest of the United States.

Therefore, consistent with the authority vested in me by section 101(b) of Public Law 95-223, I continue for 1 year, until September 14, 2017, the exercise of those authorities with respect to Cuba, as implemented by the Cuban Assets Control Regulations, 31 C.F.R. Part 515.

The Secretary of the Treasury is authorized and directed to publish this determination in the Federal Register.

BARACK OBAMA

Notes of A Veteran Fidelista

In Politics on August 15, 2016 at 12:19 pm
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Ricardo Alarcón and Fidel Castro Ruz, Popular University Program, circa 1960-

Photo: Liborio Noval.

 

By Ricardo Alarcón de Quesada

On  March 10, 1952, with a door slam, a chapter of Cuban history came to a close. Fulgencio Batista –who, two decades before, had introduced a harsh dictatorship– seized power once again with a handful of his former collaborators had liquidated the revolutionary government of just one hundred days which had emerged in 1933 after the fall of Gerardo Machado. The new coup took place without major setbacks and thus ended Cuba’s brief experience with “representative democracy”. This had lasted for only two terms of the Cuban Revolutionary Party (Autentico), which had governed for little more than seven years.

The “Autentico” Party presented itself as heir to the Revolution of 1933, in which its leaders had had played an outstanding role, but did not go beyond national-reformism, creating some necessary institutions and showing an independent foreign policy on some important issues at the UN and the OAS. Its work was, however, hampered by government corruption which invaded almost all branches of the administration. Besides, its adherence to McCarthyism led to the division among the trade union and popular movement, and the assassination of some of its main leaders.

The prevailing dishonesty caused the split in the “Autentico” Party and the emergence of the Cuban People’s Party (Orthodox) which raised the slogan “Vergüenza contra Dinero [Shame against money]” as its main banner. Among its founders was a recently graduated lawyer named Fidel Castro Ruz.

The general elections scheduled for June 1952, brought face-to-face, according to all polls, two candidates: the “orthodox”, headed by a respected university professor [Roberto Agramonte], and the government official, led by an “autentico” whose honesty was beyond doubt. A third candidate, Batista, supported by reactionary groups, appeared in a distant last place and no one gave him the slightest chance of winning in the polls. Everyone in Cuba knew this, including Batista who, for that reason, prevented the people from deciding.

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Fidel Castro, Victor Rabinowitz, Juana Vera and the author, Havana.

The coup and its immediate aftermath deeply wounded Cuban society. Batista received immediate support from the big property owners as well as from the conservative political forces and corrupt trade union bureaucracy. Political parties –the ones close to the government as well their opponents– were trapped in inaction and inconsistency. Authenticism and orthodoxy were divided into contradictory trends and new parties emerged from them; some willing to collaborate or compromise with the new regime. These and all other parties engaged in endless controversies unable to articulate a path against tyranny.

Resistance found refuge in the universities. Out of these came the first demonstrations and acts of protest. Among the students there was a growing awareness of the need to act and to do so using methods different from those of the politicians who had failed miserably. There was talk of armed struggle, but nobody knew how to wage it or had the resources to undertake it. There were some isolated attempts while rumors spread about plans led or linked to the president overthrown on March 10.

For those of us who were still in secondary education, the assault on the military barracks in Santiago de Cuba (Moncada) and Bayamo (Carlos Manuel de Cespedes), on July 26, 1953, was a complete surprise. We knew nothing of an event that would change our lives forever.

The news highlighted the name of someone previously unknown to us: Fidel Castro.

The political crisis deepened. The tyranny became even more aggressive. The Communist Party (Partido Socialista Popular [Socialist People’s Party]) was banned and its publications closed, while increased repression against the student movement became the norm. Batista’s accusations against the Communists sought the sympathy of Washington, but had nothing to do with reality. The PSP was not only alien to those events, but rather condemned the action of the young revolutionaries as did the other opponents to Batista, almost without exception.

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With Puerto Rican Independentists, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores and Oscar Collazo, Havana 1979.

Once again it fell to the students to replace the parties that had proved incapable of fulfilling their role. The Federation of University Students (FEU) sympathized with the attackers of the Moncada garrison and called for a campaign for their release. This soon acquired a national dimension and forced the dictatorship to grant them amnesty in 1955.

That same year, Fidel founded the July 26th Movement. Along with the survivors of the initial action, it counted especially on young people who, in neighborhoods and study centers, identified themselves with that heroic deed against tirades and criticism from Tiryns and Trojans.

Their ranks were filled with youths, no few of them teenagers, who rebelled amid frustration, inertia and division, inspired by a feat that had shaken the tyranny and its opponents as well. Antonio López (Ñico), who had led the attack on the barracks in Bayamo, was responsible for organizing the youth brigades of the M-26-7 until he went to Mexico to return with Fidel and die fighting in the Sierra Maestra. He was replaced in Havana by Gerardo Abreu (Fontán), a black man of very humble origin, who had not completed primary school. He managed, on his own, to acquire a broad cultural background and a poetic sensibility that caused astonishment among us college students who had the privilege of fighting under his leadership. Ñico and Fontán –both from the Orthodox Youth– knew Marxism, shared socialist ideals, and were profoundly anti-imperialist. They were determined to create an organization that would massively bring in the new generation. They succeeded. Their followers were identified with a single word: “fidelistas”.

The presence of the Brigades was felt quickly by sending their message directly to the people. While the press and politicians criticized Fidel and the Moncada action, everywhere, in every corner of the capital –on walls and facades– using very modest resources, Brigade members painted a brief slogan which everyone understood: M-26-7, or a name that others wanted to silence: Fidel.

In view of the hostile environment which made it impossible to wage open political struggle, Fidel went to Mexico in order to organize the return to carry out the battle that would end the tyranny. He proclaimed it openly, undertaking a historic commitment: “In ’56, we will be free or we will be martyrs” thus challenging the followers of inaction and despair once again. And also their jokes: a government newspaper carried on its front page every day the number of days which had elapsed that year without the defiant promise being kept. epa00601693-cuban-president-fidel-castro-r-and-cubas-national-assembly-fh10p0

Well into November, the propaganda against the Moncadistas intensified. Demonstrations, organized by the FEU and the newly created Revolutionary Directorate, climaxed and led to the closure of the university. The last day of the month, to support the landing [of the Granma expedition], the M-26-7 carried out an uprising in Santiago de Cuba. Two days later Fidel and his companions arrived at the eastern shores aboard the yacht Granma, in what Che described as a “shipwreck”.

Scattered and persecuted by the Army, a small group finally managed to reunite in the Sierra Maestra. Many members of the expedition died fighting, or were assassinated.

Among these, as the US news agencies reported, was its main leader. Fidel’s death was reported on the front page of every newspaper. Anguish and uncertainty remained until after a passage of time that seemed endless. Gradually and by clandestine channels, the truth came to be known.

The last two years of the dictatorship were rife with crimes and abuses in the urban areas while the initial guerrilla force grew to become the Rebel Army.

“Fidelismo” reached massiveness. On the night of November 8, 1957, one hundred simultaneous explosions rocked Havana, each in a different neighborhood and distant from one another. They were practically heavy firecrackers –rather homemade devices– that only made noise. No one was injured and no one was arrested by the police who went around frantically from one place to the other. It was sound evidence that the “26th” was everywhere and showed the youth brigades’ efficient organization.

The murder of Fontan, on February 7, 1958, sparked a students’ general strike which lasted until May. It paralyzed all education centers, including private universities and academies, and led to the consecutive resignations of two of Batista’s Education Ministers of Batista.

Never before had such a movement occurred in Cuba to such extent and for so long. For three months, all attempts, violent or “peaceful” to end it failed. The student walkout continued, even several weeks after the movement suffered in its most painful and bloody defeat in Havana.

The failure of the attempted general strike by the workers, on April 9, was a very severe blow. It decimated urban militancy, almost completely destroyed the underground structures, and allowed the dictatorship to mobilize thousands of troops to launch what it thought would be the final battle in the Sierra. Once again everything depended on Fidel and his leadership.

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PHOTO Elian and Juan Miguel Gonzalez, at the Celebration of the 50th Anniversary of the Moncada assault.

Batista’s offensive proved a complete failure. The Rebel Army –well-established in the East– sent two columns led by Che and Camilo Cienfuegos, which crossed half the island and won many battles in its central region. The rebels were close to liberating the cities of Santiago de Cuba and Santa Clara. The last day of December, the dictator arranged his escape and –in close coordination with the US Ambassador– left behind a military junta in Havana that would have been the continuity of his regime. To thwart the maneuver, Fidel called for a general strike.

In the early hours of the first day of the New Year, the people took over the streets in the capital. The youth brigades –almost totally unarmed– occupied all police stations without meeting resistance from the demoralized and nervous troops of the regime. However, in other parts of the city, armed paramilitary groups of Batista henchmen had to be confronted. The strike continued until the total collapse of the tyranny. On January 8, Fidel rode triumphantly into a city that was already and finally “Fidelista”.

The victorious Revolution would have to face more powerful obstacles and even greater risks for over half a century: Political, diplomatic and propaganda aggression, armed attacks, subversion and sabotage, and the economic blockade that is still ongoing and is the longest genocide in history. Another blow was the collapse of the U.S.S.R. and the disappearance of allies and trading partners plus the complete isolation of the island. It has been a long and stormy path that the people have weathered under Fidel’s guidance.

Ninety years of age has now come to the man who had to face more than six hundred assassination plots against his life and whose death has been announced countless times by imperialist propaganda. Maybe someday his enemies will have to admit that they were never able to kill him. This is because Fidel and his people are one and the same. And that people, largely thanks to him, is invincible.

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A CubaNews translation.
Edited by Walter Lippmann.

Apuntes de un veterano Fidelista

In Asamblea Nacional/National Assembly, Cuba, Fidel Castro Ruz, Historia on August 5, 2016 at 2:49 pm

 

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Ricardo Alarcón de Quesada y Fidel Castro Ruz, Programa Universidad Popular, circa 1960- foto Liborio Noval.

Ricardo Alarcón de Quesada

El 10 de marzo de 1952, de un portazo, se cerró un capítulo de la historia de Cuba. Fulgencio Batista –quien dos décadas atrás implantó una férrea dictadura y liquidó al Gobierno Revolucionario de apenas cien días surgido en 1933 a la caída de Gerardo Machado- con un puñado de sus antiguos colaboradores se hizo otra vez del poder. El nuevo golpe de estado se llevó a cabo sin mayores tropiezos. Concluyó así la breve experiencia cubana con la “democracia representativa” la cual duró sólo los dos períodos del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), que había gobernado poco más de siete años.

El “autenticismo” se presentaba como heredero de la Revolución del 33 en la que sus principales dirigentes habían tenido una participación destacada pero no avanzó más allá del nacional-reformismo, creó algunas instituciones necesarias y dio muestras de una política exterior independiente en algunos temas importantes en la ONU y la OEA. Pero su obra de gobierno estuvo lastrada por la corrupción que invadió casi todas las ramas de la administración y su adhesión al macartismo que propició la división del movimiento sindical y popular y al asesinato de algunos de sus principales líderes.

La deshonestidad imperante provocó la escisión del autenticismo y el surgimiento del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) que levantó como principal bandera la consigna de “Vergüenza contra Dinero”. Entre sus fundadores estuvo un abogado recién graduado llamado Fidel Castro Ruz.

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Fidel Castro, Juana Vera, Victor Rabinowitz y el autor en la Habana

Las elecciones generales, previstas para junio de 1952, enfrentaban, según todas las encuestas, a dos candidaturas: la “ortodoxa” encabezada por un respetable profesor universitario y la gubernamental liderada por un “auténtico” cuya honestidad no era cuestionada. Un tercer candidato, Batista, respaldado por grupos reaccionarios, aparecía en un lejano último lugar y nadie le concedía la más mínima posibilidad de vencer en las urnas. Lo sabía en Cuba todo el mundo incluido Batista quien por eso impidió que el pueblo pudiera decidir.

El Golpe de Estado y sus secuelas inmediatas hirieron profundamente a la sociedad cubana. Batista recibió el apoyo inmediato de los grandes propietarios así como el de las fuerzas políticas conservadoras y la corrupta burocracia sindical. Los partidos políticos, tanto los agrupados alrededor del gobierno derrocado como sus oponentes, quedaron atrapados en la inacción y la incoherencia. El autenticismo y la ortodoxia se dividieron en tendencias contradictorias y de ellos surgieron nuevos partidos, algunos dispuestos a colaborar o transigir con el nuevo régimen. Ellos y todos los demás partidos se enzarzaron en polémicas interminables incapaces de articular un camino frente a la tiranía.

La resistencia encontró refugio en las Universidades. De ellas surgieron las primeras manifestaciones y actos de protesta. Entre los estudiantes crecía la conciencia de la necesidad de actuar y de hacerlo de otro modo empleando métodos diferentes a los de los políticos que habían fracasado estrepitosamente. Se hablaba entonces de la lucha armada pero nadie sabía cómo hacerla ni poseía los recursos para emprenderla. Hubo algunos intentos aislados mientras circulaban rumores acerca de planes dirigidos o vinculados al Presidente depuesto el 10 de marzo.

Para quienes aun cursábamos la enseñanza secundaria el asalto a los cuarteles militares de Santiago de Cuba (el Moncada) y Bayamo (Carlos Manuel de Céspedes), el 26 de julio de 1953, fue una sorpresa absoluta. Nada sabíamos de un acontecimiento que, sin embargo, marcaría para siempre nuestras vidas.

En las noticias brotó el nombre de alguien antes desconocido para nosotros: Fidel Castro.

Se ahondó la crisis política. La tiranía se volvió aun más agresiva. Ilegalizó al partido de los comunistas (PSP, Partido Socialista Popular) y clausuró sus publicaciones y aumentó la represión contra el movimiento estudiantil. Las acusaciones de Batista contra los comunistas buscaban las simpatías de Washington pero nada tenían que ver con la realidad. El PSP no sólo fue ajeno a aquellos sucesos sino que condenó la acción de los jóvenes revolucionarios como lo hicieron, casi sin excepción, los demás opositores a Batista.

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Compartiendo con los Independentistas Boricuas, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Oscar Collazo, la Habana 1979.

Nuevamente correspondió al estudiantado reemplazar a los partidos incapaces de cumplir su función. La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) se solidarizó con los asaltantes del Moncada y convocó a una campaña por su liberación que pronto adquirió una dimensión nacional y obligó a la dictadura a amnistiarlos en 1955.

Ese mismo año Fidel fundó el Movimiento 26 de Julio que, junto a los sobrevivientes de la acción inicial contó, sobre todo, con jóvenes que en los barrios y en los centros de estudio se identificaron con aquel gesto heroico frente a las diatribas y las críticas de tirios y troyanos. Sus filas se nutrían con muchachos, no pocos adolescentes, que insurgían en medio de la frustración, la inercia y la división, inspirados por una hazaña que había estremecido a la tiranía pero también a sus oponentes. Antonio López (Ñico) quien había dirigido el ataque al cuartel de Bayamo se encargó de organizar las Brigadas Juveniles del M-26-7 hasta que marchó a México para regresar con Fidel y morir combatiendo en la Sierra Maestra. Lo reemplazó en La Habana Gerardo Abreu (Fontán) un negro de origen muy humilde que no había concluido la enseñanza primaria pero supo adquirir por sí mismo una amplia formación cultural y una sensibilidad poética que causaba asombro entre los universitarios que tuvimos el privilegio de luchar bajo su jefatura. Tanto Ñico como Fontán, ambos procedentes de la Juventud Ortodoxa, conocían el marxismo, compartían los ideales socialistas y eran profundamente antimperialistas. Se empeñaron en crear una organización que incorporase masivamente a la nueva generación y lo lograron. A sus seguidores se les identificaba con una palabra: “fidelistas”.

La presencia de las Brigadas se hizo sentir rápidamente enviando su mensaje directamente al pueblo. Mientras la prensa y los políticos criticaban a Fidel y al Moncada, por todas partes, en cada rincón de la capital, en muros y paredes, empleando recursos muy modestos, sus miembros pintaron una consigna breve pero que todos entendían -M-26-7- o un nombre que otros querían silenciar: Fidel.

Frente al ambiente hostil que hacía imposible la lucha política abierta, Fidel se marchó a México con el fin de organizar el regreso para llevar a cabo la batalla que pondría fin a la tiranía. Lo proclamó abiertamente asumiendo un compromiso histórico –“en el 56 seremos libres o mártires”- y afrontando nuevamente a los cultores de la inacción y el desánimo. Y también sus burlas: un periódico gubernamental encabezaba su portada cada día con la cifra que marcaba los días transcurridos de 1956 sin que se hubiera cumplido la desafiante promesa.epa00601693-cuban-president-fidel-castro-r-and-cubas-national-assembly-fh10p0

Avanzaba noviembre y se intensificaba la propaganda contra los moncadistas. Las manifestaciones organizadas por la FEU y el recién creado Directorio Revolucionario alcanzaron su clímax y provocaron el cierre de la Universidad. El último día del mes, como acción de apoyo al desembarco, el M-26-7 llevó a cabo la insurrección en Santiago de Cuba. Dos días después arribaron a las costas orientales Fidel y sus compañeros en el yate Granma en lo que el Che describió como un “naufragio”. Dispersos y perseguidos por el Ejército un pequeño grupo logró finalmente reencontrarse en la Sierra Maestra. Una buena parte de los expedicionarios murieron combatiendo o fueron asesinados.

Entre ellos, según dieron cuenta las Agencias noticiosas norteamericanas, su principal líder. La muerte de Fidel fue reportada en primera plana por todos los medios informativos. La angustia y la incertidumbre se mantuvo hasta que, pasado un tiempo que parecía interminable, poco a poco, por los canales clandestinos, se fue conociendo la verdad.

Los últimos dos años de la dictadura fueron de crímenes y atropellos generalizados en las zonas urbanas mientras el foco guerrillero inicial crecía hasta transformarse en el Ejército Rebelde.

El “fidelismo” alcanzó masividad. En la noche del 8 no noviembre de 1957 se produjeron en La Habana cien explosiones simultáneamente cada una en un barrio diferente y distante del otro.  Eran petardos, artefactos más bien artesanales, que sólo produjeron ruido.  No hubo heridos y nadie fue detenido por la policía que se desplazaba frenética de un lado a otro.  Fue una demostración sonora de que el 26 estaba en todas partes y de la eficaz organización de sus brigadas juveniles.

El asesinato de Fontán, el 7 de febrero de 1958, desató una huelga general estudiantil, que se extendió hasta mayo, paralizó todos los centros de enseñanza, incluidos las universidades y academias privadas y provocó las renuncias de dos ministros batistianos de Educación.

Nunca antes se había producido en Cuba movimiento semejante, de tal amplitud y por tanto tiempo.  Durante tres meses fracasaron todos los intentos, violentos o “pacíficos”, para ponerle fin.  El paro estudiantil continuó incluso varias semanas después que el movimiento sufriese en La Habana su más dolorosa y sangrienta derrota.

Pero el fracaso del intento de huelga general obrera, el 9 de abril, fue un golpe muy severo que diezmó a la militancia urbana, desbarató casi por completo el aparato clandestino y permitió a la dictadura movilizar miles de soldados para lanzar contra la Sierra Maestra lo que imaginaba sería su ataque final. Otra vez todo dependía de Fidel y su liderazgo.

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Elian y Juan Miguel Gonzalez, celebracion por el 50 Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada

La ofensiva batistiana fracasó completamente.  El Ejército Rebelde, consolidado en Oriente, envió dos columnas, dirigidas por el Che y Camilo Cienfuegos, que atravesaron la mitad de la isla y vencieron en numerosos combates en su región central.  Los rebeldes estaban próximos a liberar las ciudades de Santiago de Cuba y Santa Clara.  El último día de diciembre el dictador preparó su fuga y en estrecha coordinación con el Embajador norteamericano, dejó instalada en La Habana una Junta Militar que hubiera sido la continuidad de su régimen.  Para frustrar la maniobra, Fidel convocó a la huelga general.

El primer día del nuevo año, desde muy temprano el pueblo se hizo dueño de las calles en la capital.  Las brigadas juveniles, desprovistas casi completamente de armas, ocuparon todas las estaciones de la policía sin encontrar resistencia de una tropa desmoralizada y nerviosa.  Hubo que enfrentar, sin embargo, en otras partes de la ciudad, los disparos de grupos paramilitares del batistato.  La huelga continuó hasta el derrumbe total de la tiranía.  El 8 de enero Fidel entró triunfante en una ciudad que era ya, finalmente, “fidelista”.

La Revolución triunfante debería encarar obstáculos más poderosos y riesgos aun mayores durante más de medio siglo.  La agresión política, diplomática y propagandística, los ataques armados, la subversión y los sabotajes y el bloqueo económico que aun continúa y es el genocidio más prolongado de la historia.  Y también el derrumbe de la U.R.S.S. y la desaparición de aliados y socios comerciales y el aislamiento total de la Isla.  Ha sido un camino largo y tormentoso que el pueblo recorrió guiado por Fidel.

Cumple ahora noventa años el hombre que debió enfrentar más de seiscientos planes de atentados contra su vida y cuya muerte ha sido anunciada en incontables ocasiones por la propaganda imperialista.  Quizá algún día sus enemigos deberán admitir que nunca lo podrán matar.  Porque Fidel y su pueblo son uno y lo mismo.  Y ese pueblo, en gran medida gracias a él, es invencible. fidel-asamblea-05

 

Puerto Rico: la hora de la verdad

In Cuba, Elecciones, History, Politics, Puerto Rico, US on July 22, 2016 at 12:23 pm

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Por Ricardo Alarcón de Quesada

A mediados del pasado siglo la diplomacia estadounidense se anotó uno de sus mayores triunfos. Hizo creer al mundo que Puerto Rico había dejado de ser una colonia para transformarse en un ente extraño al que nombraron “Estado Libre Asociado (ELA)”. Se dijo entonces que la isla después de alcanzar plenamente su autonomía decidió suscribir con su antigua metrópolis un pacto libremente convenido entre iguales.

En su momento el engendro fue presentado como punto de referencia, como modelo a seguir por otros. El territorio fue invadido por capitales norteños que se beneficiaron de privilegios y exenciones impositivas y exhibió índices de crecimiento notables. Se hablaba incluso del “milagro” económico puertorriqueño.

La realidad profunda iba por otros caminos. Las producciones autóctonas -la agricultura, la industria, los servicios- fueron aplastadas por las del poderoso “socio”. Para muchos emigrar a Estados Unidos fue la única salida mientras su tierra se extranjerizaba sin remedio. El incesante éxodo muestra cifras elocuentes, quedan en la isla alrededor de 3 millones de habitantes mientras ya son 5 millones los que malviven en la Norteamérica que los discrimina y desprecia.

Para imponer ese modelo Washington persiguió con saña a los nacionalistas e independentistas. La “vitrina democrática” negaba al pueblo su derecho inalienable a la libertad y para ello recurrió a todos los métodos entre los que no faltó la violencia represiva

Los patriotas no cesaron nunca en su lucha por la independencia y se empeñaron por desenmascarar la farsa colonial y alcanzar la indispensable solidaridad internacional. Lo hicieron con tenacidad admirable en la Organización de Naciones Unidas desde que la ONU, en 1960, proclamó el derecho de todos los pueblos a la autodeterminación e independencia. Consiguieron desde 1973 que el Comité de Descolonización favoreciera su reclamo año tras año.

Entretanto el diseño económico del ELA entró en una crisis cada vez más profunda y encara hoy la bancarrota y la insolvencia. Las autoridades locales -el Gobernador y la Asamblea Legislativa- trataron de encontrar soluciones imaginando que tenían potestad para hacerlo y que podrían contar con el apoyo de quien se suponía era su “socio”.

La verdad, sin embargo, se impuso de modo sorprendente y brutal. En pocos días, casi al mismo tiempo, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, el Congreso Federal y el Presidente Obama lo dijeron alto y claro para que todos lo entiendan: Puerto Rico carece de soberanía propia, no es más que un territorio colonial y está completamente sometido a las decisiones de su dueño. Y para que nadie se confunda promulgaron una ley creando la Junta de Control Fiscal. Sus siete miembros, designados por Washington, se encargarán de administrar y dirigir la colonia.

La indignación generalizada estalló con fuerza este verano en la sesión del Comité de la ONU. Allá fueron decenas de representantes de todas las tendencias y todos los sectores de la sociedad incluyendo al Gobernador García Padilla.

El Comité además de aprobar una vez más la Resolución que sostiene el derecho a la independencia de Puerto Rico, dio un paso adelante y por unanimidad decidió encargar a su Presidente que promueva un diálogo entre Washington y los boricuas para lograr la descolonización de la isla. De ese modo se ofrece una salida constructiva que Obama debería aprovechar. Habiendo reconocido que engañó al mundo y que Puerto Rico es aun la principal colonia del planeta, Estados Unidos tiene la obligación ineludible de poner fin a una situación violatoria del Derecho Internacional que ha durado ya demasiado tiempo.

 

Publicado originalmente en Por Esto!