Maggie Alarcón

Posts Tagged ‘FBI’

La hora de Hillary

In Politics, Politics on October 17, 2016 at 2:59 pm

hillary-clinton

Por Ricardo Alarcón de Quesada

A menos de un mes de las elecciones norteamericanas aun es posible que Donald Trump resulte el ganador. Semejante escenario es contemplado con asombro y preocupación por quienes en Estados Unidos creen todavía en sus instituciones.

Cuando inició su campaña pocos tomaron en serio las aspiraciones del millonario que sintetiza las dos cualidades que para Octavio Paz definían la conducta imperial: arrogancia e ignorancia. De ambas hizo ostentación cuando enfrentó a los otros contendientes republicanos y ahora contra Hillary Clinton. A todo lo largo de esa trayectoria ha tratado de presentarse, demagógicamente, como si fuese un enemigo del “establishment” y portavoz de sus víctimas.

Basta leer sus propuestas para comprender que miente descaradamente. Su plan de reforma impositiva beneficiaría sólo a los que concentran las riquezas y perjudicaría a los que viven de su salario. Para colmo, caso único en toda la historia norteamericana, se niega a divulgar sus informes al Servicio de Rentas Internas, y por si fuera poco, ha alardeado de no pagar sus impuestos durante años. Al Capone fue enviado a la cárcel por ese delito. Pero Trump sigue recorriendo libremente el país donde lo aplauden miles de entusiastas seguidores.

Por todas partes, día tras día, repite un mensaje de odio, prejuicios y violencia. Es larga la lista de quienes son objeto de sus insultos y amenazas: los mejicanos y las mujeres, los musulmanes y quienes padecen discapacidades físicas, los inmigrantes y la comunidad LGTB, los que abogan por limitar el comercio de armas y quienes luchan contra la contaminación atmosférica y un interminable etcétera que incluye a los políticos republicanos que toman distancia de su discurso ultrarreaccionario y su lenguaje procaz.

En un par de ocasiones sugirió el asesinato de Hillary Clinton y en el debate con ella, ante millones de televidentes, la amenazó con encarcelarla caso de llegar él a la presidencia.

En cualquier país del mundo, y en Estados Unidos en situaciones normales, un personaje semejante perdería cualquier elección y probablemente sería recluido en una institución penal o en algún sanatorio. Trump, increíblemente, ha sido el centro de la campaña electoral y aunque muchos lo critican, tiene el respaldo de millones de electores.

La única posibilidad de derrotarlo es Hillary Clinton, la primera mujer en la historia con posibilidades de ser elegida. La diferencia entre ambos es abismal. No exageró Barak Obama cuando dijo que ella estaba más preparada que él -Obama- o su marido -Bill Clinton- para ejercer la presidencia.

Hillary tiene una larga trayectoria política desde sus tiempos juveniles y siempre ha sido vista como una enemiga por los grupos más conservadores que contra ella han desatado una campaña feroz en la que abundan las calumnias. Cometió errores, algunos de trascendencia indudable, hizo concesiones censurables, no siempre se mantuvo fiel a sus ideales de juventud. Pero lo mismo puede decirse de cualquier político norteamericano y ninguno ha sido sometido como ella al escrutinio implacable de todos los medios de comunicación -los de las grandes corporaciones y también los otros que circulan en el universo digital- que han examinado su vida al detalle y no pueden acusarla de haber cometido crimen alguno. El mayor cargo contra ella es haber abrazado el neoliberalismo como hicieron casi todos los de su partido y haber aplicado, como Secretaria de Estado, la línea belicista de la Casa Blanca.

Estados Unidos sigue siendo la potencia más poderosa pero su sociedad atraviesa una profunda crisis. La frustración y el malestar predominan en una ciudadanía cada vez más escéptica ante sus políticos. Donald Trump manipula esa situación y lo hace apelando al racismo, el individualismo brutal, la estulticia y la violencia que han estado presentes, desde su origen, en la nación que se cree superior a todo el mundo. Su candidatura ha sacado a flote lo peor de Norteamérica y lo ha convertido en una fuerza política organizada.

Hillary no representa una alternativa revolucionaria. Elegirla no producirá la transformación radical de la sociedad norteamericana. Pero en este momento ella es la única esperanza para detener la barbarie.

Es posible vencer a Trump. Pero hace falta que sea una derrota aplastante, una avalancha de votos que no solo ponga fuera de combate al inaudito demagogo sino que permita iniciar una etapa nueva en la que pueda ser derrotado también el “trumpismo”, esa enfermedad que corroe a la sociedad norteamericana y amenaza a la Humanidad.

La muchacha que derrotó al FBI

In History, Politics on June 13, 2014 at 11:00 am

 

 

Por Ricardo Alarcón de Quesada 

 

La buscaron febrilmente, día y noche, durante mucho tiempo. Era la única pista para descubrir a los autores de un hecho insólito que estremeció a la sociedad norteamericana y fue un duro golpe al régimen de Richard Nixon que entonces parecía imbatible. Nunca antes alguien fue capaz de entrar a una oficina del Buró Federal de Investigaciones, vaciar sus archivos secretos y salir con su abultada carga sin dejar rastro.

No es difícil imaginar la ira de J. Edgar Hoover el todopoderoso Jefe del FBI. Tras minuciosa revisión del local no encontraron huella ni indicio alguno. Solo poseían un dato, la única persona que días antes los había visitado, supuestamente interesada en averiguar, para un trabajo universitario, acerca de la política de empleo de la Agencia. Les llamó la atención su indumentaria, especialmente el gorro que encerraba la cabellera hippie y los guantes invernales de los que nunca se despojó. Quizás también la aparente torpeza con la que, a la hora de salir, equivocó el camino y entró a otra oficina. Todos los que la vieron ese día contribuyeron a hacer un “retrato hablado” que sería distribuido después a los agentes y colaboradores en todo el país. A encontrarla Hoover destinó más de 200 oficiales a tiempo completo. “Tráiganme a esa muchacha” fue su orden inapelable. Una verdadera cacería humana se desató a escala nacional. Era necesario castigarla a ella y a todos los culpables.

El 8 de marzo de 1971 un grupo de desconocidos había penetrado en las oficinas del FBI en Media, Pennsylvania y se llevó un millar de documentos secretos de la Agencia. Para muchos aquella noche fue la de la pelea por el campeonato mundial de boxeo entre Mohamed Alí y Joe Frazier que mantuvo a millones frente a los receptores de radio (por razones comerciales en el país donde se efectuó la pelea no la transmitió la televisión).

Para ocho jóvenes fue una noche diferente. Se desplazaron por calles desiertas, lograron superar obstáculos imprevistos, llevaron los papeles hasta un lugar apartado y se dedicaron a revisarlos hasta el amanecer. Entonces comprendieron la magnitud de su acción. Lo descubrieron al tropezar con un vocablo, hasta entonces desconocido, que aparecía una y otra vez: COINTELPRO.

Durante varias semanas continuaron durante el día su rutina normal, en la universidad o en otras actividades laborales o familiares y en las noches se encontraban en la cabaña ubicada en la zona rural cerca de Media donde guardaron los expedientes, algunos firmados por el propio Hoover.

La misteriosa palabra seguía apareciendo en textos que trataban las materias más extraordinarias: desde planes para penetrar, dividir y provocar enfrentamientos entre las organizaciones pacifistas, afroamericanas y progresistas hasta proyectos para dañar la reputación y desestabilizar emocionalmente a Martin Luther King y otros luchadores sociales. Ante sus ojos asombrados se abría un mundo que ni siquiera ellos –forjados en las protestas para detener la guerra contra el pueblo vietnamita- habían imaginado: un mundo de intrigas y soborno, falsificaciones y mentiras y también de amenazas, terror y muerte, fabricado y convertido en un programa secreto, nada más y nada menos, que por la Agencia Federal encargada de asegurar la ley y el orden.

El siguiente paso fue fotocopiar los documentos y hacérselos llegar a varios periodistas en nombre de un inventado “Comité de Ciudadanos para Investigar al FBI”. Pese a las presiones que le hicieron, al más alto nivel, el Washington Post comenzó a publicar algunos documentos provocando que, por primera vez desde su creación, algunas voces se alzaran, incluso en el Parlamento, para criticar una entidad gubernamental, hasta entonces intocable, y solicitar que su labor fuera sometida a escrutinio público. Hasta mediados de mayo estuvieron apareciendo, también en otras publicaciones, aquellos papeles que nunca más serían secretos.

Con la ayuda de la Compañía XEROX identificaron el tipo de máquinas utilizadas para hacer las copias enviadas a los diarios, las buscaron por todo el país y las revisaron en búsqueda inútil de quienes las habían empleado.

La persecución se intensificó. Miles de personas, sospechosas por su participación en protestas contra la guerra, fueron vigiladas e interrogadas. El FBI llevó a cabo operaciones especiales, incluyendo algunas fabricadas con el único fin de capturar a los que se habían apoderado de su archivo clandestino. Jamás pudieron encontrarlos. Fueron inútiles sus esfuerzos para hallar a la muchacha que era su única pista.

El tiempo pasó y con el muchas otras cosas. Hoover murió. Nixon se vio obligado a renunciar envuelto en una tormenta de escándalos. El programa COINTELPRO fue objeto de audiencias públicas en el Senado y ya nadie puede ignorarlo. Viet Nam derrotó a los agresores, alcanzó la reunificación y hoy avanza como país independiente reconocido así por sus antiguos enemigos. Washington siguió embarcándose en otras guerras y extendió la represión contra nuevas generaciones que reclaman la paz. Otros jóvenes han arriesgado sus vidas para descubrir nuevos secretos de la conducta imperialista. Wikileaks, Maning, Snowden, forman parte ya de la cultura contemporánea y son conocidos en todo el planeta.

Pero sus precursores, los héroes de Media, guardaron total silencio durante 43 años. Hasta ahora.

Un libro recién publicado en New York revela por primera vez, esta historia que es real aunque parece surgida de la ficción. Titulado “The Burglary – The discovery of J. Edgar Hoover’s Secret FBI” (“El robo – el descubrimiento del FBI secreto de J. Edgar Hoover”). Lo escribió Betty Medsger quien años atrás fue la periodista que dio a conocer antes que nadie en el Washington Post informes secretos sustraídos de la oficina de Media.

Es la historia de tres mujeres y cinco hombres, cuyas edades entonces oscilaban entre 20 y 44 años, cuatro judíos, tres protestantes y uno católico. Todos involucrados en la lucha contra la guerra, motivados en gran medida por las campañas en favor de la paz que en la zona donde ellos residían desarrollaban los jesuitas Daniel y Philip Berrigan.

Medsger nos ofrece una descripción acuciosa de los preparativos para la acción del 8 de marzo de 1971 y la trabajosa reproducción y divulgación de los documentos sustraídos, así como sobre la vida posterior de aquellos jóvenes, orgullosos por lo realizado pero sometidos a  años de ansiedad y zozobra ante las terribles consecuencias que habrían enfrentado si los hubieran descubierto. La autora entrevistó personalmente a siete de los participantes, cinco de los cuales estuvieron dispuestos a identificarse, los otros dos aun buscan protección en el anonimato y al octavo no pudo encontrarlo. Quien concibió la idea y organizó el grupo, William Davidon, a la sazón profesor de física, se reunió con la autora y aportó importantes elementos para el libro que, sin embargo, no alcanzó a ver publicado. Víctima de Parkinson por muchos años, falleció el 8 de noviembre de 2013.

Las entrevistas facilitaron a Medsger presentar en toda su dimensión humana las vicisitudes que rodearon aquella acción, el idealismo que motivó a sus autores, su disposición al sacrificio y al mismo tiempo las dudas, los temores y sobre todo la angustia por el futuro de sus hijos, entonces niños muy pequeños, si sus padres hubieran sido capturados y encerrados en prisión hasta el final de sus días.

El libro se nutre igualmente de una cuidadosa revisión de la inmensa papelería que generó el FBI en su descomunal empeño por aprehender a quienes fueron capaces de darle un golpe tan sorprendente y desmoralizador. Estudió el voluminoso expediente, 33 698 páginas, de la investigación oficial, clasificada por la Agencia como MEDIABURG.

La obra, además, ubica el suceso en el contexto de las contradicciones en las esferas del poder y de la brega librada por lo mejor del pueblo norteamericano por la libertad y la democracia. Medsger también lleva el tema hasta el presente y las revelaciones sobre las actividades de espionaje global de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA)

Es sorprendente, cuán cerca de los buscados estuvieron los agentes represivos. Después de todo, ellos siguieron viviendo como antes, en la misma región de Pennsylvania y continuaron haciendo acto de presencia en actos y manifestaciones de protesta y nunca abandonaron sus ideales. Todas las personas semejantes a ellos eran objetivos de la desesperada búsqueda. Quizás los salvó el despliegue masivo, ilimitado, de la persecución. ¿Cuántas muchachas hippies, desaliñadas, de atuendo despreocupado, no encontraban los agentes por todas partes?

A veces los hechos descritos superan la ficción. Como la visita de Davidon a la Casa Blanca, junto con otros críticos de la guerra y su reunión con Henry Kissinger quien buscaba un gesto de propaganda para retocar su imagen, dos días antes de la ejecución del plan que aquel dirigió.

Davidon era el más conocido en el movimiento pacifista entre los miembros del grupo de Media. Después del hecho habló en varios actos públicos denunciando la conducta ilegal del FBI a partir de los documentos rescatados por él y sus amigos. Pero él nunca fue interrogado por el FBI sobre lo ocurrido el 8 de marzo. Tampoco la muchacha que estaba, sin rostro ni nombre, entre las pocas mujeres en la lista de los “más buscados por el FBI”.

Otros miembros del grupo sí fueron entrevistados por los investigadores. Pero irónicamente sólo uno fue catalogado como sospechoso: precisamente alguien que, habiendo pertenecido al grupo original, decidió abandonarlo la víspera de aquel día y no participar en la acción cuyos detalles conocía, lo que causó entre los demás la mayor preocupación. Sometido a presiones que lo hicieron vacilar, sin embargo, obviamente, no delató a sus ex compañeros.

Con motivo de la presentación del libro apareció ante las cámaras Bonnie Raines. Con sus hijos y sus nietos y su esposo John uno de los ocho participantes de aquel suceso que conmovió a Estados Unidos. Sin alardes, serenamente, pero con firmeza, se le veía orgullosa de haber sido por tanto tiempo la muchacha que el FBI nunca pudo encontrar.

 

Publicado en el No. 806 de la Revista Punto Final, Chile 13 de junio de 2014

Amiri Baraka

In ACLU, Poesía, Social Justice, US on January 22, 2014 at 1:35 pm

Por  Ricardo Alarcón de Quesada

“Bellas mujeres negras,

aún llueve en esta tierra terrible.

Las necesitamos. Mostramos nuestra fuerza,

clavamos la mirada en nuestro torturador,

las necesitamos. Llueve.

Te necesitamos, reinando, reina negra”.

(Beautiful Black Women)

El pasado 9 de enero falleció Amiri Baraka, en Newark, New Jersey, no lejos del lugar que lo había visto nacer 79 años atrás con el nombre de Everett LeRoi Jones. Quienes estaban cerca afirman que, en la sala de cuidados intensivos del hospital donde pasó su último mes, también la poesía lo acompañó hasta el final.

Lo conocí, allá por los años Sesenta del siglo anterior, cuando era identificado como LeRoi Jones. Pese a su juventud era ya un escritor reconocido, Había publicado “Blues People: Negro Music in White America”, texto imprescindible considerado como “la primera gran historia de la música negra escrita por un afroamericano”, además de varias colecciones de poemas y una pieza teatral, “Dutchman”, laureada con el Premio Obie, que ha sido representada muchas veces y fue llevada al cine. Uno de sus poemas “Black Art” se convirtió en el principal manifiesto poético del Movimiento Literario del Arte Negro.

Era, aun entonces, una de las mentes más lúcidas de la intelectualidad neoyorquina cuya obra trascendía más allá de las fronteras norteamericanas. Iniciaba su larga y fructífera carrera, que habría de incluir la docencia universitaria y se extendería por medio siglo.

Su trayectoria no se limitó a la creación artístico-literaria ni a su intensa actividad intelectual.

Perteneció a aquella generación rebelde que desde las entrañas del monstruo quiso conquistar el cielo. Infatigable luchador social, su vida es inseparable de las batallas contra el racismo y el imperialismo sintetizadas en el movimiento del Black Power, del cual fue guía y uno de los principales inspiradores, y de las que libraban los Young Lords puertorriqueños por la igualdad y la independencia de su Patria. Muy temprano el FBI lo identificó como “la persona que probablemente emergerá como el líder del movimiento panafricano en los Estados Unidos”.

Vino a Cuba en 1960 y escribió “Cuba Libre”, hermoso testimonio de solidaridad con nuestro pueblo y su Revolución, publicado en Evergreen Review y ganador del Premio Longview al mejor ensayo del año. Nos reiteró su amistad con “Declaración de conciencia” y organizando a centenares de intelectuales y jóvenes norteamericanos en el Comité por trato justo para Cuba. Con nosotros estuvo siempre sin claudicar jamás.

Más de una vez lo encarcelaron y sufrió maltratos y vejaciones. En 1967, durante la rebelión popular en Newark, fue golpeado brutalmente y secuestrado por la policía racista. De la muerte lo salvó la protesta airada de los negros en las calles y la ola solidaria que se extendió por el mundo, impulsada por Allen Ginsberg, Jean Paul Sartre y otros intelectuales.

Sobrevivió entonces y continuó una existencia consecuente, siempre aferrado a sus ideales juveniles, convencido, hasta el último día, de que otro mundo, el de la libertad y el socialismo, es posible. Con nosotros seguirá.

Report: Fire at Cuba charter flight co. was arson

In Blockade, Cuba, Cuba/US, Cuban 5, Cuban Americans, Cuban Embargo, Miami/Cuba, Travel, US on May 14, 2012 at 12:08 pm

By Christine Armario, Associated Press

A blaze last month that scorched the offices of a Cuba travel agency in Miami was deliberately set, fire investigators say, one of the first acts of violence in years against a company arranging visits to the island.

The Coral Gables Fire Department said in a report that investigators found a disposable lighter, the remains of a green bottle, and a piece of asphalt after the April 27 fire at the Airline Brokers Co.

Those items indicate the “potential use of a projectile to breach the building window, and the use of a liquid accelerant incendiary device in this fire,’’ the report says.

The report was obtained by the Spanish-language newspaper El Nuevo Herald, which published a copy on its website. Coral Gables fire officials referred all inquiries to the state fire marshal’s office, which did not return requests for comment by phone or e-mail Sunday.

The blaze severely damaged the offices of the company, which arranged the flights and travel for hundreds of Cuban-Americans and others to the island for Pope Benedict XVI’s visit in March. The agency has also recently expanded its operations to include flights from Fort Lauderdale.

In the 1970s and `80s, bombings of businesses and Cuba travel companies considered sympathetic to the Castro regime were commonplace. Another uptick of violence occurred in the summer of 1996, when Marazul Charters, a company that arranges legal flights to the island, had two of its offices bombed. A second travel business, Maira and Family Services, had a bomb thrown inside its offices within the same month.

But in the last decade, such incidents have become unheard of and travel to the island has grown. President Barack Obama removed a cap that limited family visits soon after taking office. Last year, the Cuban government said it was expecting 500,000 U.S. visitors annually, most of them Cuban-Americans, many of whom still have strong ties and family on the island.

“It surprised me,’’ said Maira Gonzalez, whose former business was targeted more than a decade ago. “I thought people had matured a bit.’’

Gonzalez said her company went out of business about a year after someone threw what she described as a Molotov cocktail inside their offices early one morning. No one was in the building. Police said gas spilled but the device did not go off.

The incident scared off customers and business declined.

“We thought we were helping the Cuban community, but there are always others who think differently,’’ Gonzalez said.

The report on the Airline Brokers Co. fire noted that the business owner said she had been the subject of threats and other hostile activities in the past. But Vivian Mannerud told El Nuevo Herald she had not received any recent threats, even as they were arranging flights for the papal visit.

No possible suspects have been identified.