Maggie Alarcón

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Otra vez esperando a Trump

In Politics, Politics on July 13, 2017 at 4:03 pm

Donald Trump

Por Ricardo Alarcón de Quesada

Es grande la expectativa por conocer lo que dirán exactamente las nuevas regulaciones que serán aplicadas para dar cumplimiento a la Directiva que firmó Donald Trump el pasado 16 de junio para intensificar el bloqueo contra Cuba en un burdo espectáculo realizado en Miami. Han sido tres semanas de comentarios y especulaciones en los que no pocas veces se soslayan aspectos fundamentales y es frecuente tropezar con fórmulas apegadas a las “pautas informativas” que quiere Washington. Como cuando se insiste en hablar de la prohibición a las transacciones con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas y al Ministerio del Interior pero nada se dice de la extensión de semejante prohibición, que también está en la Directiva, al conjunto de la sociedad cubana. Ahora se afirma que la OFAC (Oficina para el control de bienes extranjeros del Departamento del Tesoro, instrumento clave de esa política) dará a conocer las mentadas regulaciones el 15 de septiembre y para aumentar el interés se acompaña el dato con un reloj digital que va descontando los días, horas, minutos y segundos que nos acercan a esa fecha.

Han sido tres semanas también de diversas manifestaciones de rechazo por nuestro pueblo y también de la amplia solidaridad internacional que incluye a muchos estadounidenses, entre ellos sectores empresariales, académicos y políticos.

Enfrascados en disquisiciones acerca de la imaginaria “normalización” de las relaciones supuestamente intentada por Obama, el chabacano manotazo de Trump incorporó nuevos elementos de confusión al debate.

Conviene una pausa de reflexión antes que se produzca otra noticia desde la capital norteamericana que enrede aun más el análisis. Porque esa noticia tiene un plazo fijo: tiene que producirse, a más tardar, el 16 de julio, es decir, antes de que termine esta semana.

Ese día, el 16 de julio, vence el término para la suspensión de la posibilidad de recurrir ante los tribunales norteamericanos, conforme a la Ley Helms-Burton, que desde 1996 reconoce ese derecho a quienes fueron expropiados por la Revolución incluyendo a los que entonces no habían adquirido aun la ciudadanía estadounidense y que, según el Departamento de Estado, serían más de 200 mil demandantes.

Si tal cosa ocurriese, provocaría numerosos pleitos con los inversionistas extranjeros pero además crearía un inaudito caos judicial ante las reclamaciones que pudieran presentarse y a cuya preparación, por cierto, se han dedicado, desde aquel año, algunos abogados de Miami involucrados en la redacción de dicha Ley.

Ante la protesta de la Unión Europea fue introducida la cláusula que permite al Presidente de Estados Unidos dejar en suspenso la posibilidad de reclamar ante los tribunales por un período de seis meses. Durante más de veinte años, Clinton, W. Bush y Obama, aplicaron la suspensión. Ahora le toca a Trump.

Actuar como sus predecesores parecería ser lo que aconseja la lógica y el sentido común pero esas son cualidades que no siempre guían al actual inquilino de la Casa Blanca y ello alienta a algunos que buscan hacer regresar a Cuba al pasado y convertir a los tribunales yanquis en instrumentos para el odio y la venganza.

Otra vez estamos a la espera de Trump.

En cualquier caso, si no lo hace ahora, le quedarían por delante varios plazos semestrales para sembrar el caos antes de concluir su mandato. Así será mientras la infame Ley no sea derogada completa y definitivamente.

 

Publicado originalmente en Por Esto!

Antes de quitar la Ley de Ajuste Cubano

In CAFE, Cuba, Cuba/US, US on January 17, 2013 at 9:51 am

ARTURO LÓPEZ-LEVY

Publicado en el sitio C.A.F.E

 

Por décadas, el gobierno cubano ha denunciado la Ley de Ajuste Cubano de 1966, como “la ley asesina”, culpando al estatuto norteamericano por la migración de miles de cubanos a la Florida. Esa interpretación nunca ha tenido efecto en los gestores de política en EEUU, pues ignora los factores del sistema económico y político en la isla que empujan a los cubanos a emigrar. Por extraña coincidencia, ahora han aparecido sectores vinculados al embargo norteamericano que insisten, cada vez con más fuerza, en la necesidad de derogar la ley.

El hecho de que muchos cubanos que emigran discrepen del gobierno cubano, no significa que concuerden con el embargo estadounidense contra Cuba. Cada año, 300,000 cubanoamericanos van a Cuba y votan contra la restricción para viajar y la estrategia de provocar una rebelión por asfixia, enunciada en la ley Helms-Burton. Tras la flexibilización migratoria cubana del pasado octubre, no es difícil pronosticar un aumento del movimiento circular entre Cuba y EEUU.

En la comunidad cubanoamericana se acentúan las tendencias a una preponderancia de las últimas oleadas de emigrantes, con una visión más favorable a incentivar cambios en Cuba a través del intercambio y el diálogo. Usando las ventajas asociadas a la Ley de Ajuste Cubano de 1966 y las nuevas regulaciones migratorias cubanas, miles de cubanoamericanos, interesados en llevar vidas trasnacionales, podrían hacerse residentes legales y ciudadanos norteamericanos, mientras mantienen propiedades, residencia y hasta negocios en Cuba.

Tal dinámica tendrá efectos moderadores en las políticas de Miami y La Habana. Primero, porque el contacto entre las dos orillas del Estrecho de la Florida se multiplicará; segundo, porque comunidades interesadas en tales intercambios crecerán, poniendo presión respectiva en la Casa Blanca y el Palacio de la Revolución; y tercero, porque una ley que originalmente surgió como parte de la guerra fría entre Cuba y EEUU, podría servir ahora de virtual amnistía migratoria para cubanos que salen legalmente de Cuba a EEUU por motivos de trabajo, educación, o encuentro familiar.

La Ley de Ajuste Cubano fue aprobada por la Administración demócrata de Lyndon Johnson para regularizar la presencia en territorio norteamericano de miles de cubanos, cuyo proceso migratorio de entrada no fue como asilados bajo peligro de persecución o tortura. La ley protege a los Estados Unidos de un derecho automático a la residencia. El fiscal general regula la elegibilidad. Es por eso que varios de los arribados durante o después de Mariel, con problemas legales, fueron considerados “entrantes” y tuvieron que esperar a la reforma migratoria en 1986, o siguieron siendo deportables.

Si el gobierno de Barack Obama detuviese la implementación de pies secos/ pies mojados, que es diferente a derogar la Ley de Ajuste Cubano, Estados Unidos recibiría una emigración en camino a la legalización. Entrarían a EEUU, cubanos, mayormente educados, con conocimiento del inglés, que tienen familiares asentados en el país, y por tanto con un aterrizaje menos traumático al de otros emigrantes.

EEUU necesita emigrantes para atenuar las bajas de natalidad de típico país desarrollado. El cubano es un buen prospecto; no alberga sentimientos hostiles ni valores contrapuestos a la democracia norteamericana. Cuba tiene bajas tasas de natalidad, sin peligro de una emigración de gran magnitud. Ningún acto terrorista en suelo norteamericano cometido por cubanos (como el disparo en el puerto de Miami contra un barco polaco) es atribuible a los cubanos emigrados en las más recientes oleadas.

Son los legisladores cubanoamericanos los que al abrir un posible debate político sobre el estatuto de 1966, están creando la enfermedad, de la que se proclaman remedio. Desde 1978, cientos de miles de cubanoamericanos han visitado su país de origen y ningún Congreso (de mayoría republicana o demócrata), ni ningún presidente ha perdido tiempo tratando de derogar la ley de 1966. Fue frente al gobierno cubano hasta 1978 que los emigrados tuvieron que reclamar su derecho a visitar su país de origen.

La libertad de viajes es tan americana como el pastel de manzana. Nada en la Ley de Ajuste Cubano o su debate previo en el Congreso de 1966 prescribe que sus beneficiarios se olviden de sus familiares. Benjamín Franklin, el primero de todos los norteamericanos, hizo incontables esfuerzos por abrazar a su hijo, antiguo gobernador de Nueva Jersey, y refugiado en Inglaterra tras ser derrotado por la revolución alentada por su padre. Al decir de Franklin los lazos familiares eran del tipo “natural”, e iban “más allá de las consideraciones políticas”.

Profesor Adjunto, Josef Korbel School of International Studies, University of Denver.

 

¡Viento en popa!

In Blockade, Cuba, Cuba/US, Cuban Embargo, Politics, US on January 19, 2012 at 6:38 pm

Scarabeo 9

Margarita Alarcón Perea

Nunca creí posible encontrar belleza en la imagen de una plataforma petrolera. Supongo que tenga que ver un poco con pertenecer a la generación que inició la campaña de “cero sangre por petróleo” y las otras tantas consignas contra la OPEP de las décadas de los años 60 y 70.

Crecí creyendo firmemente en la importancia de la energía renovable y en la belleza de la naturaleza y la importancia de preservarla hasta el final. Aun creo en esos conceptos y sigo considerando que son el único camino a seguir.

También tengo que para ser objetiva, dejar el romanticismo, y poner los pies en el piso.

Scarabeo, que en italiano quiere decir escarabajo, ya está en Cuba desde hoy en la mañana. Es una plataforma petrolera, un trozo inmenso de la ingeniería moderna, una plataforma semi-sumergible que pronto comenzará a perforar en las aguas cubanas. Y tengo que admitir, que es algo impresionante a los ojos. Quizás impresione  más por  lo que significa a largo plazo que por su belleza estética, pero aun así, es una belleza.

A comienzos de esta semana, mientras estaba estacionada en las aguas de Trinidad y Tobago, Scarabeo 9 pasó una inspección exhaustiva llevada a cabo por especialistas del Departamento del Interior y Medio Ambiente de los Estados Unidos, los cuales declararon que la plataforma estaba en condiciones para  comenzar su labor y que conformaba con las regulaciones estipuladas por los Estados Unidos en materia de perforación petrolera. Ahora bien, uno se preguntaría, ¿Qué hace una plataforma construida en China bajo contrato de la compañía española Repsol que va a perforar en aguas cubanas pasando una revisión por parte de los Estados Unidos? La respuesta es fácil: en caso de accidente serían el único país que NO podría ir en su auxilio. ¿Y, porqué? Pues remito al lector a la página sepetecienta de la Ley Helms Burton, es que el documento es tan largo que le apuesto a cualquiera los cien primeros barriles extraídos que la mitad del Congreso de los Estados Unidos no ha tenido ni el tiempo ni el estomago para leérsela.

El uso de una condicional en vez de una afirmación.

Probablemente el presidente Obama firmará alguna excepción legal al bloqueo que a su vez permita que las compañías petroleras de los EEUU puedan venir a ayudar en caso de un accidente.

Sería tanto mejor en vez de hablar de ¨probablemente¨, eliminar la condicional de la probabilidad y la reemplazáramos con ¨va¨ y pudiéramos afirmar ¨va a eliminar el embargo y ¨va a establecer un esfuerzo colaborativo con Cuba.¨ Se crearían empleos en los EEUU por centenares, el precio del petróleo descendería a ambos lados del estrecho y lo más importante, con la experiencia que tienen los EEUU en el mundo del petróleo el posible accidente tendría menos posibilidad de convertirse en realidad.