Maggie Alarcón

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La última bandera

In Politics Relaciones Cuba EEUU on August 20, 2015 at 4:42 pm

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Ricardo Alarcón de Quesada

La ceremonia para levantar en su Embajada en La Habana la bandera de los Estados Unidos fue la noticia del día en todo el mundo el pasado 14 de agosto. Era lógico que así fuese pues era quizás la expresión más visible del giro en la política norteamericana después de la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas anunciada simultáneamente por los Presidentes Raúl Castro y Barak Obama el 17 de diciembre de 2014. Fue, como dijo John Kerry, el primer Secretario de Estado que visitaba Cuba en setenta años, un día histórico.

Que correspondiese a Kerry presidir tal acto era en cierto sentido también una manifestación de la justicia histórica. Desde sus años juveniles cuando al regresar de la guerra condecorado se puso a la cabeza de los veteranos que buscaron poner fin a la agresión contra el pueblo vietnamita hasta su larga carrera como Senador por Massachusetts, Kerry siguió una trayectoria coherente con lo que en su país se define como “liberalismo”. Su papel había sido determinante en el establecimiento de relaciones con Viet Nam y fue en el Senado una de las voces más críticas del bloqueo a Cuba y del uso de los fondos federales para “promover la democracia” en la isla.

Cincuenta y cuatro años atrás al cerrar su Embajada Washington creía que los días de la Revolución cubana estaban contados. Cuando tomó esa decisión, en enero de 1961, avanzaban sus planes para la invasión mercenaria que Cuba derrotaría en abril en menos de 72 horas en Playa Girón. Fracasado aquel plan intensificó sus acciones para asfixiar a la isla mientras elaboraba proyectos aun más agresivos que incluirían incluso el empleo de sus propias fuerzas armadas.

Consiguió que todos los gobiernos de América Latina, excepto México, rompieran también sus relaciones diplomáticas y cerraran sus misiones en la capital cubana. El golpe de estado que derrocó al Presidente Joao Goulart en Brasil fue elemento decisivo en el plan anticubano y dio paso a la larga noche de las dictaduras militares con su carga terrible de sangre, luto y dolor. Los pueblos latinoamericanos y sus democracias fueron víctimas directas de la pretensión yanqui contra la isla. Desde los años sesenta del pasado Siglo el derecho de Cuba a su independencia y la defensa de la democracia en el Continente han sido partes inseparables de una misma lucha.

Aunque fuera otra su intención tenían sentido las referencias a la democracia que repitió en su discurso el Secretario de Estado. Para aislar a Cuba Washington impuso hace medio siglo las peores tiranías. Ahora se vió obligado a reconocer a Cuba porque todos los demás ya lo habían hecho. La ruptura en el pasado marcó el inicio de una etapa sombría. El restablecimiento de las relaciones con Cuba ahora es ante todo la admisión de la derrota y la necesidad de buscar nuevos caminos. Al izar su bandera Estados Unidos no está indicando a nadie lo que debe hacer. Es al revés. Se está sumando a todos los demás. La enseña de las barras y las estrellas era la única bandera que faltaba y ahora, finalmente, se suma a la voluntad democrática del Continente.

Mucho ha cambiado esta parte del mundo desde aquellos tiempos en que la hegemonía norteamericana era acatada sin chistar.

Hace años ya que La Habana es una de las pocas capitales del planeta donde están presentes, con sus misiones diplomáticas y sus banderas, todos los demás países independientes del Hemisferio Occidental incluyendo todos y cada uno de los estados insulares caribeños. Más aun, sólo aquí hay una representación del pueblo de Puerto Rico cuya Misión Diplomática aunque opera bajo la responsabilidad de su movimiento patriótico es punto de encuentro frecuente de los visitantes puertorriqueños que son muchos y de todas las tendencias políticas sin excepción.

Queda mucho por andar en la senda de la “normalización” de las relaciones. Tal cosa es inconcebible mientras exista el bloqueo económico, continúe la usurpación de territorio cubano en Guantánamo y Estados Unidos mantenga su política injerencista. Tampoco resulta concebible en un contexto en que Washington pretende subvertir a gobiernos populares y progresistas en América Latina.

Ojalá Washington pueda aprender las lecciones de la Historia. Sus enseñanzas son muy claras para quien quiera verlas. Después de todo pocas veces brilló tanto el sol en La Habana como en la mañana del 14 de agosto.

Cuba, CELAC y la Cumbre paralela

In CELAC, Politics on January 31, 2014 at 2:08 pm

 

Margarita Alarcón Perea

Toda la América Latina y el Caribe se reunieron esta semana en la Habana para participar en la segunda cumbre de la Comunidad de Estados Latino Americanos y del Caribe, CELAC,  siendo esta, la nueva versión de la OEA para los actuales líderes en la región.

La cumbre iba a ser un evento monumental para Cuba que participaba en calidad de presidente pro tempore de la organización. Nunca antes habia sido la isla sede de algo de esta magnitude. La reunión de la CELAC en la capital llevaba consigo el peso de ser un hecho sin precedente, no solo por la cantidad de naciones representadas, treinta y tres en total, sino por por su significado histórico; líderes de todas las naciones de América Latina y el Caribe reunidos con un fin común: la unidad. También asistieron José Miguel Insulza Secretario General de la OEA, Ban Ki-Moon, Secretario General  de las Naciones Unidas y Abdullatif bin Rashid Al Zayani,  Secretario General del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC). Un encuentro nunca antes visto en el hemisferio se llevaba a cabo en Cuba.

Días antes de celebrarse, un grupo de los llamados disidentes en Cuba le plantearon a la agencia de noticias Efe que planeaban llevar a cabo su propia cumbre en paralelo, digamos que para dar su versión de lo que era la realidad de Cuba y del evento. Organizado por un grupo extranjero, Centro por la apertura y el desarrollo de América Latina (CADAL), este otro evento esperaba  aunar a miembros de la oposición cubana y a activistas políticos independientes en la isla.

Tal como lo veo, si la situación en Cuba es tal que organizaciones disidentes sienten la necesidad de llevar a cabo cumbres en protesta, pues estoy en total acuerdo con su derecho a hacerlo.  Mi único problema viene cuando estos grupos se relajan cómodamente a la espera de que vengan otros allende los mares a “organizarles la disensión”, ahí no estoy de acuerdo. Esa parte de la película es lo que yo llamo injerencia externa o algo mucho peor, “mercenarismo” en el caso del equipo de los disidentes cubanos.

¿Qué pasa que estas personas no se organizan de manera adecuada? ¿O será que no se ponen de acuerdo en una agenda común? Sabemos que un integrante de una de las organizaciones  sostuvo un encuentro de 25minutos con el presidente Sebastián Piñera de Chile;  y un miembro de otro grupo le entregó una carta a la jefa de ceremonias de la delegación de Costa Rica, Ingrid Picado. Dos grupos distintos se reúnen de manera distinta y separada con representantes de dos países muy distintos entre si, y en ambos casos estamos frente a países con presidentes salientes. Piñera le entrega la banda presidencial a la Dra Michelle Bachelte este próximo mes de marzo y en Costa Rica se celebrarán elecciones presidenciales este domingo 2 de febrero. No creo que haya mucho que decir sobre esto, salvo lo obvio,  fueron recibidos por personas que no pueden hacer nada por ellos aunque quisieran.

Al parecer cada uno de estos grupos tienen agendas muy distintas entre si y andan jalando de la soga de la disidencia en direcciones opuestas constantemente. No se supo nada de los otros miembros prominentes de la disidencia en Cuba salvo alegatos de que les estaban espiando, (nada nuevo), que les tenían interrumpidas las comunicaciones celulares y que los acosaba la multitud de policías vestidos de civil y uniformados. Aquí, tengo que decir que me parece que se pasan. Cuba iba a recibir a una treintena de jefes de estado, como pensar que la ciudad no iba a estar repleta de seguridad por doquier. ¿O acaso ninguno de los que se quejan han visto imágenes de la ciudad de Nueva York durante la Asamblea General de la ONU?

Estos grupos disidentes tuvieron la oportunidad de la vida y la desperdiciaron. O será que no les llegó a tiempo los 20 millones de dólares del dinero del contribuyente que la US AID les entrega a tiempo para preparar un plan de acción?

Mientras tanto, no lejos de la pompa y circunstancia, se llevaba a cabo la verdadera cumbre paralela. Nada de disidentes, solo un hombre, sentado en un salón soleado, conversando amenamente con dignatarios de temas que iban desde los conflictos en el medio oriente, como hallarle solución al problema de la hambruna y las enfermedades en África, como salvar al planeta de nosotros mismos, o como mejor forjar el futuro del presente de este continente, hasta simples remembranzas del pasado y nostalgia por aquellos que ya no están…el hombre que llevaba a cabo esta cumbre singular y en paralelo era el octogenario Fidel Castro, quien a diferencia de los disidentes en Cuba, si sabe lo que quiere y como lograrlo.